La guerra civil en Vox, las purgas y las críticas hacia Santiago Abascal y la dirección de Bambú han reducido el partido, a ojos de muchos, a algo irreconocible. Es el caso de Alejo Vidal-Quadras, histórico dirigente del PP, exvicepresidente del Parlamento Europeo y fundador de Vox.
ElPlural.com se ha puesto en contacto con el 'padre' ideológico de la extrema derecha española para charlar sobre la deriva del partido, la bunkerización de Abascal y la corriente crítica que se está fraguando para frenar los pies al hiperliderazgo imperante en Vox.
De hecho, como confirma el propio Vidal-Quadras, a los grandes nombres que han ido bajándose del partido (Espinosa de los Monteros, Ortega Smith u Olona, entre otros muchos), se suman el suyo y el de "antiguos diputados, concejales o dirigentes autonómicos" que mantendrán una reunión interna para posicionarse como contrapunto a estas prácticas.
PREGUNTA (P): ¿Quiénes formarán parte de esa reunión y cuál es la finalidad real del encuentro?
RESPUESTA (R): Supongo que sabes que en Vox ha habido una purga muy grande, donde muchas figuras destacadas del partido han sido expedientadas y expulsadas. Estos expulsados o purgados montaron una reunión en Barajas, creo que fueron unos cien o así, hace unos meses, y lanzaron un manifiesto.
Habrá otra reunión como aquella y formarán parte todos los que son discrepantes de la actual línea de Vox. Será también en Barajas y tendrá lugar en junio.
P: ¿El día 20?
R: No sé la fecha. Me parece que es el 13. Estos antiguos diputados, o concejales, o dirigentes autonómicos del partido, me llamaron y me dijeron que iban a hacer esta reunión en Barajas en junio, y me invitaron a dirigir la palabra a los asistentes. Yo les dije que de acuerdo. Esto es lo que hay.
P: ¿A moderar la reunión?
R: No, no, a ser un orador invitado.
P: ¿Quiénes formarán parte de esta reunión? Porque me ha dicho personas discrepantes con Vox, pero no sé si nos puede decir nombres.
R: Creo que los nombres están en todos los medios, ¿no? Es decir, todos los que han sido expedientados o expulsados en los últimos tiempos. La lista es conocida.
P: ¿Espinosa de los Monteros, Ortega Smith…?
R: Ya te digo que la lista es conocida.
P: ¿Cuál es la finalidad real de esta reunión?
R: Los organizadores supongo que la convocan para montar una corriente interna y del partido para criticar a la actual dirección, que al fin y al cabo los ha expedientado o expulsado a todos ellos.
P: ¿Podría ser, pensando en el largo plazo, para fundar un nuevo partido?
R: No creo, porque fundar un partido político que divida el voto del espacio liberal-conservador sería un disparate desde todos los puntos de vista.
Supongo que convocan la reunión para montar una corriente interna (...) Fundar un partido que divida el voto del espacio liberal-conservador sería un disparate desde todos los puntos de vista
P: Usted, como una de las personas más importantes de la historia del partido, ¿qué es lo que ve mal en Vox?
R: Las críticas que se hace a Vox por parte de todos estos dirigentes que han chocado con la actual dirección y que han sido represaliados son la falta de democracia interna, asuntos tan graves como el cambio de grupo parlamentario en Europa o la ruptura de los gobiernos autonómicos cuando se hizo hace un tiempo.
Cosas de esta trascendencia que no se discuten en los órganos de partido, ni se someten a debate, sino que la dirección adopta estas decisiones unilateralmente. Y, en definitiva, que no hay participación de la base. Que no haya democracia interna es la principal crítica.
P: ¿Usted está de acuerdo con estas críticas?
R: Estrictamente democrático en España no hay ningún partido político. Es decir, todos son más o menos centralistas y piramidales. Pero dentro de esta característica, que, digamos, la tienen todos, hay grados.
Por ejemplo, yo cuando estaba en el PP, que estuve 31 años, era bastante discrepante y crítico, y nunca se me abrió un expediente, ni nunca nadie hizo nada (…) Cogí la etapa de Aznar y después de la Rajoy hasta el año 2014 que me fui. Era bastante crítico y jamás se me abrió un expediente. Quiero decir, que hay grados de falta de democracia interna.
El PSOE, antes de Sánchez, por ejemplo, era un partido donde había bastante debate interno y había corrientes internas como Izquierda Socialista… Con Sánchez se ha convertido también en un partido muy dictatorial, pero antes había bastante debate interno. Al final mandaba quien mandaba, es decir, Felipe González, pero se aceptaba un cierto nivel de debate interno y crítica.
Digamos que Vox ha ido evolucionando hasta ser una formación con el poder muy concentrado en un grupo muy pequeño de personas que hacen que la base y muchos dirigentes no tengan ningún tipo de participación en las decisiones.
Este proceso al final ha provocado que se haya puesto en marcha una purga que no ha dejado títere con cabeza. Cualquier dirigente que pedía un poco de proyección pública, muchos de ellos fundadores del partido, han sido expulsados o expedientados. Esta purga tan brutal y extendida ha generado una reacción de los expulsados. Es una cosa normal.
Vox ha ido evolucionando hasta ser una formación con el poder muy concentrado en un grupo muy pequeño de personas (...) Y una purga que no ha dejado títere con cabeza
P: ¿Qué parte de responsabilidad achaca a Santiago Abascal en este proceso?
R: Es el presidente del partido, por lo que es el máximo responsable de cualquier cosa que pase.
P: ¿Qué relación mantiene ahora con él?
R: No tengo ninguna. Ni buena, ni mala. No tengo relación.
P: ¿Y con Vox?
R: Yo en Vox tengo muchos amigos, como los tengo en el PP. He estado en política activa muchos años, casi todos ellos del PP, y después fundé Vox, donde no estuve mucho -menos de un año-, pero tengo buenos amigos en los dos partidos. Pero a nivel personal, digamos, individual.
P: En las últimas elecciones, pidió el voto al PP. ¿En qué punto se encuentra en estos momentos? ¿A qué partido apoya?
R: Yo soy independiente. Desde el año 2014 no milito en ningún partido.
P: Se habla mucho de la división de la izquierda, pero parece que la derecha también se está dividiendo. De hecho, hay encuestas que apuntan a una caída en picado de Vox. No sé usted cómo ve el tablero político a la derecha.
R: Una caída en picado me parece un pronóstico muy exagerado. Lo que sí registran las encuestas es una desaceleración del crecimiento de Vox, que en los últimos tiempos tenía un crecimiento muy fuerte y en las últimas encuestas parece que este crecimiento se ha frenado.
Hay dos cosas que el electorado no acepta de los partidos. Una es la división interna. Estas purgas tan brutales que han tenido lugar en Vox sin duda han tenido un efecto sobre su electorado. Seguro que hay bastantes votantes de Vox a los que esta lucha interna, digamos, por el poder, con tanta gente expedientada o expulsada, no les ha gustado. Eso es evidente.
La segunda cosa es que la gente acude a votar a un partido con un determinado propósito y, si no, dejan de votar. Es lo que le pasó a Ciudadanos, a Podemos, a UPyD… Si los partidos no responden a aquello que sus votantes esperan de ello, acaban mal.
En el caso de Vox, todo el votante del espacio de centro-derecha y derecha lo que quiere es que Sánchez deje de ser presidente del Gobierno. Es su objetivo porque Sánchez es fatal para España.
Si Vox no facilita o no se presta a contribuir a este objetivo, es decir, pone muchas pegas para colaborar con el PP y todo eso, llega un momento en que el electorado de Vox percibe a Vox como un obstáculo para que Sánchez deje la Moncloa. Es evidente que, en las próximas generales, si hay un cambio de mayoría será por un acuerdo entre PP y Vox. No hay otra.
Como Vox es tan reticente a pactar con el PP, aunque últimamente ha cambiado de posición porque se ha dado cuenta de esto que te estoy diciendo (…) Si Vox no cumple lo que sus votantes quieren de él, que es que contribuya a un cambio de mayoría en España, esto también le perjudica mucho en el voto.
Sus votantes lo tienen que ver como un instrumento útil para un cambio de mayoría. Si no lo ven así, no le votarán.
El electorado de Vox quiere que Sánchez deje Moncloa. Si se resiste a pactar con el PP, lo puede percibir como un obstáculo
P: Ahora mismo, ¿considera que lo ven así?
R: En general sí, pero ha habido una serie de actuaciones de Vox, la más espectacular fue la ruptura con el PP de todos los gobiernos autonómicos en los que participaba… Eso a una parte del votante de Vox le provocó cierta inquietud.
Después, en las últimas elecciones autonómicas (Extremadura, Aragón y Castilla y León) ha arrastrado mucho los pies para hacer un pacto con el PP. Por ejemplo, en Extremadura ha tardado mucho tiempo y ha puesto muchas pegas. Esto el votante de Vox, quizá no a todos, pero a una parte significativa, esta resistencia a pactar con el PP o el enfrentamiento PP-Vox le provoca cierta inquietud.
Creo que Vox tiene que rectificar en esas dos cosas. Tiene que acabar con los líos internos llegar a acuerdos con el PP. Por supuesto, acuerdos que las dos partes cedan, pero tiene que llegar a acuerdos. Si no hace eso, puede correr el mismo destino que Ciudadanos y que Podemos.
R: ¿Qué futuro le vaticina a España con los comicios?
R: Todo apunta a que se producirá un cambio… pero pasó también en 2023 y resultó que no.
Todas las encuestas apuntan, en mayor o menor grado, a una suma de PP-Vox que será mayoría absoluta. Es obvio que estando la mayoría tendrán que prender una serie de reformas estructurales y de cambios de política en todas las áreas de las políticas públicas que rectifiquen las desgracias que hemos padecido, por lo menos durante mi punto de vista, durante la etapa de Sánchez.