La campaña electoral andaluza acaba de empezar y Santiago Abascal ya ha elevado el tono hasta el barro. En las primeras horas de la carrera hacia las urnas, el líder de Vox ha llamado “chulo de putas” al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, durante el acto público de inicio de campaña celebrado en Jaén.

El insulto llegó en un ambiente ya cargado, entre gritos de asistentes que calificaban al jefe del Ejecutivo como “hijo de puta”. Abascal, lejos de rebajar la tensión, optó por alimentar la escena. Tras recordar que “madre tenemos todos”, señaló directamente a Sánchez como responsable del clima político y remató con una frase que marca el arranque de campaña de la extrema derecha: “El puto amo actúa como un chulo de putas”.

La referencia apuntaba al ministro de Transportes, Óscar Puente, que en varias ocasiones ha llamado a Sánchez “el puto amo”. Abascal utilizó esa expresión para construir su ataque y acusar al Gobierno de exigir contención mientras, según él, mantiene “la boca caliente”. “Estos tienen la boca caliente, pero luego quieren que los demás nos contengamos y que hablemos bajito”, afirmó ante sus simpatizantes.

El insulto como estrategia de campaña                               

El líder de Vox trató de convertir el ataque personal en consigna electoral. “Da igual dónde vayamos, dónde se diga, dónde preguntemos”, sostuvo, antes de asegurar que “si hoy los españoles y los trabajadores tienen un problema es Pedro Sánchez”.

No es un episodio aislado. Hace solo unos días, en un acto ante el monumento a la Constitución de 1812 en la plaza de España de Cádiz, Abascal ya había llamado “mierda” al presidente del Gobierno y “rata” al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska. También entonces el mitin arrancó con simpatizantes de Vox coreando insultos contra Sánchez.

La secuencia empieza a parecer una costumbre: cada acto de Vox se convierte en una nueva vuelta de tuerca verbal. La extrema derecha denuncia polarización, pero su líder ha decidido hacer del insulto grueso una herramienta política, incluso en el inicio de una campaña autonómica en la que Andalucía debería estar discutiendo de sanidad, educación, empleo o servicios públicos.

Vox justifica los insultos de Abascal

Lejos de desmarcarse, el partido ha cerrado filas con su presidente. El portavoz de Vox, José Antonio Fúster, defendió las palabras pronunciadas en Cádiz alegando que Abascal hablaba “en un contexto muy determinado” en el que, según su versión, se ponía en peligro a militantes y simpatizantes de la formación.

“Yo entiendo su enfado, no solamente lo entiendo, sino que lo comparto”, sostuvo Fúster. Y añadió: “Eso no es polarizar, poner en peligro a una persona que ha ido a escuchar a Vox, eso es indigno”.

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