El expresidente del Gobierno José María Aznar se trasladó el jueves hasta Ceuta para marcar la línea discursiva que debe seguir el Partido Popular (PP) y los miembros de la formación conservadora se han cuadrado al escuchar el toque de corneta. La voz que más resuena en Génova 13 llegaba a la ciudad autónoma con la intención de avivar la confrontación y endurecer el discurso de sus acólitos, que no han dudado en recoger y expandir su clásico “el que pueda hacer, que haga”.
El presidente de FAES, principal think tank del PP, que no goza de responsabilidad pública alguna ni ostenta ningún cargo orgánico o ejecutivo en Génova, aterrizaba en Ceuta sin saberse muy bien en condición de qué y se reunía con el presidente de la ciudad autónoma, Juan Jesús Vivas. Tras el encuentro, comparecían conjuntamente y, en apenas tres minutos, Aznar fijaba la posición que a partir de ahora va a seguir la oposición y cuya piedra angular, como en cualquier otra materia, es la sustitución del Gobierno.
“Es necesario un cambio de completo en la política y la dirección del país para que, cuando la nación sea puesta a prueba, todo el mundo tenga muy claro que el Estado responderá”, llamaba el expresidente del Gobierno. En esta línea, funcionaba como altavoz de las tesis difundidas en las últimas semanas y calificó a todos los migrantes, incluidos los menores, de asaltantes a los que, obviando la normativa nacional y europea, repatriar sin distinción. “Quien asalta nuestra frontera no puede permanecer en territorio nacional”, pronunciaba.
“Ceuta es España y el futuro de Ceuta es el futuro de España", lanzaba como proclama para finalizar su discurso, en el que no pronunció ni una sola vez a Marruecos o a alguno de sus líderes. A su principal fanática, Isabel Díaz Ayuso, le faltaba tiempo para salir a darse golpes de pecho. La presidenta de la Comunidad de Madrid, ungida por el aznarismo, ha compartido una imagen del mapa de España en el que la ciudad autónoma aparece como capital de todas las provincias.
Un pronunciamiento curioso pues la mayoría de ellas, bajo dominio de Comunidades Autónomas (CCAA) del Partido Popular (PP), reniegan de auxiliar a Ceuta y desahogar su presión migratoria. Si bien es una materia con la que, aunque no es de su competencia, pretende opacar el escándalo del ático. “El que pueda hacer, que haga”, grita Aznar. Y Ayuso siempre es la primera en responder al llamado. Génova 13 tampoco ha querido quedarse atrás y ha insistido en la tesis del abandono institucional.
“La soberanía nacional no tiene vacaciones y, una vez agredida, solo cabe restaurarla. Pero defender la integridad nacional no es inventarse un relato. Lo que debe ocuparnos es lo que sienten y piensan los ceutíes, no lo que se diga al otro lado de la frontera. Esta ha sido la mayor, pero no la primera avalancha. Debe ser la última que nos sorprenda. Es urgente estabilizar nuestra frontera más expuesta de forma permanente. Solamente cabe la firmeza porque la debilidad es y será siempre provocadora”, exponía Aznar desde Ceuta.
Acto seguido, el portavoz nacional del PP, Borja Sémper, comparecía en rueda de prensa. “El Gobierno se fue de vacaciones en un contexto extraordinariamente negativo, acosado por problemas internos, déficit de gestión y corrupción” y “su vuelta al cole está siendo aún más terrible”, afeaba el Ejecutivo, pese a que la mayoría de los ministros han estado implicados en la crisis desde el primer momento. No obstante, esto es lo de menos. La clave, y lo que el PP considera lo mejor para Ceuta, es que en plena crisis se convoquen unas elecciones generales.
“Pido que se disuelvan las Cortes y los españoles tomen la palabra porque esto ya no sirve para nada. Es fundamental que se convoquen elecciones y los españoles decidan qué gobierno quieren para afrontar el futuro”, exponía Semper. La prioridad del PP es que, en este momento, se destinen más de 220 millones de euros a organizar unos comicios (precio de la anterior cita nacional) y se llame a todos los ciudadanos a las urnas, incluidos a los de Ceuta, pese a que sería complicado que la cita transcurriese con normalidad.
“Si antes del verano era importante y necesario dar la palabra a los españoles, después de lo que estamos viendo en Ceuta es fundamental que se convoquen elecciones y que los españoles decidan qué Gobierno quieren para afrontar su futuro”, insistía. A la par, fuentes del PP trasladaban que apoyarían “con toda intensidad las concentraciones que tendrán lugar el día 2 de septiembre en todos los ayuntamientos de nuestro país, convocada por la presidenta de la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) y alcaldesa del PP en Jerez de la Frontera, María José García-Pelayo.
“En esas convocatorias en defensa de las fronteras de España en general y de la ciudad de Ceuta y de los ceutíes en particular, participarán activamente todos los miembros de la Dirección Nacional del PP. Y al frente de todos ellos, Alberto Núñez Feijóo, que asistirá a la concentración que tenga lugar en la ciudad de Madrid”, explicaban desde Génova. Solventar la crisis y colaborar, con coordinación entre administraciones, parece lo de menos para los conservadores que, haciendo gala de “el que pueda hacer, que haga”, están centrados en utilizar la crisis de Ceuta en su favor.
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