García Albiol habló claro sobre Badalona, pero lo hace desde su minarete particular de la Gran Vía de Carlos III de Barcelona. En esta avenida de vecinos con posibles, los únicos inmigrantes que se ven por la calle son los criados y asistentes de las familias autóctonas, naturalmente. Son los que limpian en sus casas y cuidan de sus hijos. Se desconoce si todos tienen papeles y están dados de alta en la Seguridad Social. También se desconoce si tienen un salario digno. En esta avenida, muy cercana al Nou Camp, los García Albiol viven lejos de la cochambrosa Badalona que están dispuestos a defender por tierra, mar y aire. Defenderla sí, pero desde lejos, evidentemente.


En bandeja de plata para Rajoy

Pero García Albiol, el líder popular que deja mequetrefe a Sarkozy, no está sólo. Sánchez Camacho, doña Alicia, -la lideresa del PP catalán-está dispuesta a conquistar alguna alcaldía de Cataluña para entregar en bandeja de plata a Rajoy. Si lo hace, su caché subirá enteros en un PP que aspira y ansía llegar a la Moncloa. Quiere estar bien situada llegado el caso. Badalona es la alcaldía que tiene más números –la única que tiene números, si me apuran- y si para conseguirla hay que agitar los más bajos instintos, se agitan y punto.


Moneda de cambio

Pero, Sánchez Camacho se guarda una carta. Si no se consigue la mayoría absoluta –que está difícil- nada mejor que convertir Badalona en moneda de cambio. Si los nacionalistas de Xavier Trias quieren la Alcaldía de Barcelona, el peaje está claro. Que CiU apoye al candidato xenófobo y racista de Badalona. En campaña, se niega la posibilidad, pero llegado el momento como Groucho Marx: “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”.


Contrato para inmigrantes

Si acaso García Albiol necesita calor humano, Rajoy se lo da. En su fugaz visita a Cataluña ha resucitado su contrato para los inmigrantes. Los extranjeros deberán comprometerse a cumplir las leyes, a respetar las costumbres de los españoles, a aprender la lengua, a pagar sus impuestos, a trabajar para integrarse y regresar a su país si durante un tiempo no encuentran empleo. O Rajoy desconoce la legislación española, o no tiene reparo en falsear la realidad. En Roman Paladino, no tiene reparo en mentir.


Rajoy, ministro de interior

Desconocía que hoy por hoy, los inmigrantes no tienen obligación de cumplir la ley, de no pagar impuestos, o de no estar al día de las cotizaciones a la Seguridad Social para renovar su permiso de residencia. Luego Rajoy nos recordará que la situación es la que es por el efecto llamada, aunque ocultará que bajo el Ministerio del Interior con Mariano Rajoy, se regularizaron casi 300.000 extranjeros. También olvidará una nimiedad. La norma que obligaba a empadronar a los inmigrantes la creó el ministro del Interior, Mariano Rajoy.


Fin de la presunción de inocencia

El contrato elimina la presunción de inocencia para los extranjeros. Por definición “todo inmigrante es sospechoso de ser delincuente”. Vamos, de hecho lo es, y si no que demuestre lo contrario. No tenía ni idea que Millet y Montull, que los encausados en el caso Gürtel, que los de la trama de Marbella, que los ladrones de niños, o que muchos de los asesinos que matan a sus mujeres… eran inmigrantes. Menos mal que tenemos a Rajoy, y a García Albiol, para explicarnos su origen. Siempre se aprende algo, porque hablan claro.


Toni Bolaño es periodista y analista político


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