Nos encontramos ante un periodo de estabilización musical. Un momento de regulación de la industria hacia valores un poco más reducidos. Así lo refleja el informe anual de Pollstar, la publicación de referencia del sector, que describe el 2025 como una “vuelta a la normalidad” tras la euforia postpandemia, un periodo en el que la industria se benefició de un público que regresó masivamente a los conciertos. Las cifras siguen siendo elevadas, pero ya no crecen al ritmo récord de años anteriores.
El estudio muestra un ligero descenso en la recaudación total y en las entradas vendidas respecto a 2024, aunque sin señales de alarma. La música en vivo continúa generando mucho más dinero que antes de la pandemia, confirmando que el sector ha alcanzado un crecimiento sólido. Lo que se cierra este año es la fase extraordinaria del rebote, impulsada por la vuelta masiva del público a los conciertos. Y es que la clave para intepretar los datos de este año es la contradicción: aunque los ingresos globales bajan, la recaudación por concierto alcanza niveles históricos. Los artistas ganan más por cada entrada vendida, fruto de una estrategia cada vez más común. Conceden menos fechas, pero en recintos más grandes, con una optimización más eficiente de precios, aforos y producción.
Beyoncé ya es multimillonaria
En medio de este panorama, Beyoncé se ha erigido como la artista que más ha facturado este año. A sus 44 años, la estadounidense se ha posicionado como la quinta artista más rica del mundo, según la lista publicada por la revista Forbes. Únicamente con la gira Cowboy Carter, basada en su álbum de pop-country lanzado en 2024, recaudó 407,6 millones de dólares en venta de entradas y otros 50 millones en merchandising.
En 32 conciertos la cantante vendió 1,6 millones de entradas, convirtiéndo su tour en la gira de música country más exitosa de la historia, según Billboard Boxscore. Además, su álbum le abrió la puerta para protagonizar el espectáculo de medio tiempo de la NFL en Navidad, sumando otros 50 millones a sus ingresos. En la misma lista de multimillonarios de Forbes aparecen también su esposo Jay-Z, Taylor Swift, Rihanna y Bruce Springsteen. Esta gesta es parecida a la que consiguió Taylor Swift durante 2024 con su Eras Tour.
Aunque también hay quien no le debe su fortuna a los conciertos, sino a negocios paralelos. Este es el caso de Rihanna, cuya principal facturación que la legitima en este selecto club viene de Fenty Beauty, de cosmética, y Savage X Fenty, su marca de ropa interior.
El top 10 en giras
Este modelo explica el dominio de un grupo reducido de artistas. Las giras de Beyoncé, Oasis y Coldplay encabezan las listas mundiales, representando el tipo de espectáculo que sostiene hoy el negocio: grandes shows en estadios, concebidos como eventos excepcionales, con entradas costosas y una fuerte carga emocional o generacional. Completan el top 10 nombres tales como Kendrick Lamar / SZA, Shakira, The Weeknd, Chris Brown, Imagine Dragons, Lady Gaga y Post Malone.
Es por ello que, en consonancia con el informe de Pollstar, cada concierto deja de ser una simple parada de gira y se convierte en un acontecimiento único, imperdible para los fans. El informe también detecta cambios en el comportamiento del público. Los espectadores siguen dispuestos a pagar entradas caras, pero asisten a menos conciertos al año y priorizan aquellos considerados “imprescindibles”. Esta mayor selectividad fortalece a las superestrellas y eleva las expectativas para el resto de los artistas, que deben ofrecer propuestas cada vez más claras y diferenciadas para atraer a su audiencia.
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