Hace mucho que Bejo garabatea a su gusto, pero ahora lo hace a la inversa. En lugar de dentro hacia fuera, el canario le enseña al exterior lo que hay dentro de su cabeza. El culmen de este giro personal y artístico ha sido Bejo, El Interiorista, un cortometraje audiovisual al que acompaña un EP original de ocho canciones que narran los derrroteros por los que deambula la consciencia del rapero y que tomó forma en un show en directo en el Circo Price de Madrid este pasado miércoles.
Borja propone una extensión visual de su último proyecto y lleva a lo teatral la lucha interna de su cabeza. Disertando a dos voces, la suya y la del cómico Ignatius Farray, el rapero se enfrenta a sí mismo a lo largo de más de una decena de canciones acompañadas de efectos visuales que crean una performance sólida y conceptual que funciona con el público, como podía preverse. En el espectáculo de El Interiorista cabe casi todo. Bejo actúa, cata, recita, pinta y se disfraza. Sin embargo, el resultado final se aleja del pastiche de conceptos e ilusiones y termina formando un proyecto consistente, que culmina esta nueva etapa de la carrera del canario.
En el repertorio de temas del EP que da título al show, también se cuelan algunas de las viejas glorias, como Corazón Tripartito o Cambiar el mundo, canciones anteriores pero que empastan bien con el nuevo imaginario que Borja muestra en su espectáculo personal. El rapero se bastó y sobró para conducir el proyecto en directo de hora y media casi en solitario, con una puesta escena esperable, funcional y artística, siguiendo la línea del trazo marcado por el cortometraje que lanzó en noviembre del año pasado.
Bejo se entrega a la pérdida
El espectáculo visual del Circo Price recorre, imitando al corto, no solo la historia que Bejo quiere contar, sino las conclusiones que saca a partir de los miedos, la incertidumbre y el titubeo. Una partida de ajedrez consigo mismo, a modo de espejo, es el pistoletazo de salida al viaje vital del rapero, que finalmente nos muestra, por supuesto, que el monstruo que todos llevamos dentro, somos nosotros, y lo que es más, que eso es un hecho y hay que abrazarlo.
El concepto de "invertir en la pérdida", una de las canciones más populares de El Interiorista junto a Kase.O, se va perfilando a lo largo del espectáculo haciendo hincapié precisamente en la idea de reconocer a nuestros propios demonios y el alivio de saberse perdido en un mundo para el que nadie está preparado. La voz en off de Ignatius guía a Bejo al estilo Dante y Virgilio, hasta que el rapero, como augura la introducción del show, se topa con que ese mentor no es otro que el mismo y sus pensamientos.
El conjunto, compuesto de Borja, cuatro actores de reparto que representan las emociones amedrentadas del artista, una pantalla y las colaboraciones virtuales, nos deja finalmente una obra que perdurará en el palmarés del canario y que marca un nuevo rumbo en su trayectoria. El cantante continúa, aun sin intención, erigiéndose como un artista diferente, que ofrece inquietudes genuinas y trabajadas distiguiendose entre las tendencias.
El show de El Interiorista cierra a su manera el debate que llegó a raíz de su publicación sobre si se trataba de un giro, una renuncia o una vuelta al cascarón. Borja deja claro que no 'está' perdido, sino que se 'encuentra' perdido, y eso son dos cosas muy diferentes.
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