Las redes sociales a veces parecen herramientas imposibles de controlar. Entras para ver un vídeo concreto o desconectar durante tu tiempo de descanso y, casi sin darte cuenta, te ves atrapado en una cadena de contenidos que no siempre has elegido. Un vídeo lleva a otro, y después a otro más, hasta que te detienes y te preguntas: ¿por qué he visto este vídeo completo?, ¿por qué he seguido todo el hilo de este tema? Es justo ahí donde deberíamos plantearnos si se trata de puro entretenimiento, simple cotilleo o si realmente puede aportarnos algo.

En cierto modo, podría compararse con la publicidad: aparece de forma constante, repetitiva y, muchas veces, sin que la hayamos pedido. La diferencia es que, en la mayoría de los casos, creemos que el contenido está hecho a nuestra medida, como si lo seleccionáramos manualmente cada vez que entramos, pero no siempre es así.

El ejemplo más claro es el famoso “Para ti” de TikTok, una de las plataformas más populares del mundo. Ese apartado muestra vídeos seleccionados por un algoritmo que analiza lo que vemos, cuánto tiempo lo vemos, lo que comentamos o lo que compartimos. Es decir, aprende de nosotros, algo que también podríamos asociar, en cierto sentido, con el funcionamiento de la inteligencia artificial.

Por eso hoy traemos una serie de pautas para “educar” a nuestro algoritmo, con el objetivo de que las redes sociales sean espacios más seguros para la mayoría de la población. No debemos olvidar que en ellas también hay menores que siguen a numerosos creadores de contenido que pueden influir en sus estándares de belleza, en sus modelos de vida e incluso en su forma de entender la vida cotidiana.

Recuperar el control de lo que vemos

Aunque a veces dé la sensación de que las redes deciden por nosotros, lo cierto es que podemos influir mucho más de lo que pensamos. Cada interacción cuenta. Si ves un vídeo completo, el algoritmo entiende que te interesa. Si lo repites, todavía más. Si comentas o le das “me gusta”, el mensaje es clarísimo. Incluso retroceder varias veces —uno de los errores más comunes— en un vídeo refuerza la idea de que ese contenido te resulta atractivo.

Por eso, si hay un tipo de contenido que no quieres seguir viendo, lo mejor es no interactuar con él, ni siquiera para criticarlo. Cuanta más atención le prestes, más aparecerá. En muchos casos, ignorar determinados contenidos es la forma más efectiva de restarles visibilidad. Además, las plataformas permiten marcar la opción de “No me interesa” y, por supuesto, denunciar cuando el contenido sea ilícito o incumpla las normas.

En cambio, si buscas activamente contenido que sí te aporte valor y empiezas a interactuar con ese tipo de perfiles, poco a poco tu “Para ti” empezará a adoptar una forma más alineada con tus intereses reales.

Hábitos digitales que transforman tu feed

Tomar el control del algoritmo no requiere grandes esfuerzos, sino pequeños gestos constantes. Mantener pulsado un vídeo y seleccionar la opción “No me interesa” envía una señal directa y clara a la plataforma. Es una manera sencilla de empezar a filtrar lo que no quieres que vuelva a aparecer.

También es importante dejar de seguir cuentas que no te aportan nada positivo. A veces acumulamos perfiles que empezamos a seguir por equivocación, porque antes nos gustaba su contenido y ahora ya no encaja con nosotros o, en muchos casos, porque participamos en un sorteo que nos interesaba y después olvidamos dejar de seguir esa cuenta.

Del mismo modo, seguir perfiles alineados con tus gustos o valores contribuye a que el algoritmo entienda qué tipo de contenido quieres priorizar.

Limitar el tiempo de uso diario es otra herramienta clave. Muchas aplicaciones permiten establecer recordatorios o límites que ayudan a tomar conciencia del tiempo real que pasamos conectados. Reducir esa exposición también disminuye la influencia constante de determinados mensajes.

Por último, hacer limpiezas periódicas de cuentas y contenidos permite reajustar el rumbo. Revisar qué tipo de vídeos consumes, qué contenidos tienes guardados para ver más tarde —y que quizá ya no te interesen— y qué interacción mantienes es una forma de practicar un consumo digital más consciente.

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