No hay duda de que la Costa Brava es uno de los enclaves favoritos para muchos viajeros de todo el mundo para disfrutar del turismo de sol y playa. Sin embargo, aunque es bien cierto es esta zona de la costa catalana permite disfrutar de este tipo de turismo, no es menos cierto que también se puede encontrar un importante patrimonio histórico y cultural que bien merece la pena conocer.
Y uno de los tesoros culturales más interesantes de la Costa Brava es, sin duda, Lloret de Mar, un rincón del litoral catalán que, aunque se ha asociado casi exclusivamente como un lugar para ir de fiesta, a la playa, y pasarlo bien, lo cierto es que cada vez son más los visitantes que aprovechan su visita para descubrir algunos de sus tesoros más sorprendentes. Y es que Lloret de Mar es un lugar donde la historia, la arquitectura y el paisaje se combinan de forma inesperada.
Lloret de Mar, destino turístico internacional
Si Lloret de Mar continúa a día de hoy siendo un destino turístico internacional es gracias a un trabajo por parte de los responsables de turismo de la localidad catalana, que además cada vez más están impulsando que Lloret no solo sea un lugar para ir a la playa sino también para participar en competiciones deportivas, disfrutar de su patrimonio y, por qué no, de sus monumentos históricos.
Este impulso de hecho está haciendo que Lloret de Mar, de hecho, esté consolidando un modelo turístico menos estacional con un crecimiento significativo en los meses de pretemporada (especialmente febrero y abril) y postemporada (septiembre y octubre), según los datos recopilados por Lloret Turisme en colaboración con la empresa tecnológica Mabrian. En este sentido, la localidad está mejorando sus datos más allá de la temporada veraniega.
Lloret de Mar se consolidó como destino turístico ya en la década de 1920, cuando las familias acomodadas de Barcelona elegían sus playas para pasar el verano. No es casual que en 1919 el poeta Josep Carner la describiera como un “paraíso gentil”. A partir de los años 50, la llegada de visitantes internacionales —impulsada, entre otros, por el odontólogo alemán Ernest Adler— marcó el inicio de su evolución hacia un modelo turístico de alcance global.
Castillos que asoman al Mediterráneo
No hay duda de que uno de los aspectos más importantes que han hecho que Lloret de Mar se consolide como un estupendo estilo turístico internacional es la combinación de naturaleza, gastronomía y patrimonio artístico, sin olvidar el ocio. Y todo esto en conjunto lo tiene una de las atracciones turísticas más conocidas del municipio: hablamos del Castell de Lloret.
Esta atracción turística es un castillo situado al final de la playa de Sa Caleta. Sin embargo, aunque parece una construcción antigua, lo cierto es que es una casa de verano obra del arquitecto Isidor Bosch y encargada por Narcís Plaja y que comenzó a construirse en la década de los 30 y que no finalizaron sus obras hasta finalizada la Guerra Civil Española.
Actualmente este edificio se puede visitar ya que acoge una exposición inmersiva sobre el cambio climático. Así, durante 30 minutos podrás adentrarte en el metaverso, experimentar en primera persona los efectos de la emergencia climática y descubrir, a través de un espectáculo inmersivo de imagen, luz y sonido, las claves para frenarla. Por otro lado, también se puede disfrutar de una terraza con servicio de bar.
Por otro lado, si quieres ver un castillo antiguo de verdad, podrás hacerlo al otro lado de Lloret: hablamos del Castillo de Sant Joan. Situado en la cima de las montañas que separa las playas de Lloret de Mar y Fenals, actualmente solo se conserva la torre completa y parte de los restos de algunas de las partes de la casa. Para acceder allí hay un relajante paseo con unas impresionantes vistas a la costa lloretense con partida desde el centro de Lloret. El acceso es mediante el pago de una entrada, pero bien merece la pena pagarlo si quieres llevarte como recuerdo a Lloret desde las alturas.
Por otro lado, para acceder a este Castillo, los turistas pueden llegar caminando haciendo a la inversa parte del Camino de Ronda, que parte desde el comienzo de la Costa Brava hasta la frontera con Francia. En este camino disfrutarás de unas impresionantes del mar, con su agua cristalina, y además podrás conocer la estatua de la Dona Marinera, una escultura de más de 2 metros creada por Ernest Maragall y que fue creada en homenaje a las mujeres lloretenses que se quedaban mientras sus esposos salían a faenar al mar.
La también conocida como la 'Venus de Lloret' no solo impresiona a sus visitantes por el lugar idílico en el que se halla, sobre un alto con unas impresionantes vistas al mar, sino también porque cuenta la leyenda que esta estatua conocede deseos: tan solo tienes que mirar al horizonte, como la estatua, y al mismo tiempo toque con la mano el pie derecho de la escultura mientras pide el deseo se le verá cumplido.
Jardines que parecen de cine
Muy cerca de la playa de Fenals se encuentra otro de los atractivos turísticos de Lloret de Mar, los Jardines de Santa Clotilde, un auténtico verjel en el que el verde de las plantas y el azul del mar se convierte en el auténtico protagonista. Actualmente es un jardín público que está protegido como Bien Cultural de Interés Nacional y está construido sobre lo que antes eran varios viñedos, que fueron comprados por Raúl Roviralta.
El nombre del jardín es un homenaje a la primera esposa de Roviralta, que falleció prematuramente en 1927, lo cual hizo que las obras iniciadas del jardín en 1919 se paralizaran un tiempo y no se finalizaran hasta el final de la Guerra Civil Española. El resultado es un jardín muy pintoresco, que parece el plató de una película de Hollywood, y en el que se pueden vislumbrar unas impresionantes vistas de la costa.
Para su creación, Roviralta contó con el estimable trabajo del paisajista Nicolau Rubió i Tudurí, también responsable de los jardines de otros parques como el de la Ciudadella, en Barcelona, y que diseñó los jardines de Santa Clotilde. Lo más característico de estos jardines es que, como están situados sobre un acantildado, podemos disfrutar de bonitas escalinatas y cubiertas de vegetación. Además, encontramos diversas esculturas inspiradas en figuras mitológicas como Venus y Cupido, o las sirenas de la escultura Maria Llimona, amén de diversas fuentes cuyo sonido hacen que la visita sea tremendamente agradable.
El legado indiano que aún pervive
Pero el patrimonio de Lloret de Mar no se queda ahí. A finales del siglo XIX, muchos vecinos emigraron a América y, en algunos casos, volvieron enriquecidos. Uno de los casos más conocidos fue el de Enrique Garriga i Mataró, que regresó de Cienfuegos (Cuba), donde había creado una empresa de construcción junto a su hermano, y al recalar en la localidad lloretense se construyó la llamada Can Garriga, uno de los pocos restos del pasado indiano que aún quedan en Lloret de Mar.
En la actualidad este edificio forma parte de lo que hoy se conoce como Museo del Mar, cuyo principal objetivo no es otro que el de proporcionar al visitante a través de la historia de Lloret de Mar, que antes de ser el destino turístico internacional que es hoy fue un pueblo pesquero. Además, al mismo tiempo que se realiza un recorrido por el mundo de la pesca, que va la navegación de cabotaje que se realizaba en el Mediterráneo hasta la gran navegación de altura a través del Atlántico, también es una forma de conocer cómo un poco cómo eran las casas indianas de aquel entonces.
En todo caso, para realizar un verdadero viaje al pasado por una auténtica casa indiana, lo más recomendable es hacer una visita a la Casa Font, en la que está ricámente recreado cómo eran las casas indianas de aquel entonces. Eso sí, hay que tener en cuenta que las visitas a este espacio son bastante limitadas, por lo que conviene informarse con antelación antes de llegar a Lloret para perderte este viaje al pasado.
El pasado modernista de Lloret
Lloret de Mar también posee un importante patrimonio religioso en el que destaca, como no podía ser de otra manera, la Iglesia de Sant Romà, que destaca por su conocida cúpula modernista que se erigió a principios del siglo XX y que fue pagada en exclusiva por uno de los indianos más ricos, Narcís Gelats, que nunca regresó a Lloret para ver la obra que había sufragado y cuyo arquitecto fue Bonaventura Conill i Montobbio, arquitecto modernista muy influenciado por la obra de Gaudí.
Por otro lado, encontramos otro elemento histórico del modernismo en el antiguo camposanto de Lloret y que está considerado como uno de los cementerios más singulares de Europa. Proyectado en 1892 por el arquitecto Joaquim Artau i Fàbregas, el cementerio se organiza como si fuera una ciudad, con calles y avenidas, y en él encontramos tanto panteones como hipogeos muy singulares que habían sido encargados a arquitectos como Josep Puig i Cadafalch y Bonaventura Conill i Montobbio.
Siguiendo con el patriminio religioso, también merece mucho la pena acercarse a la Ermita de Santa Cristina, que no es modernista pero sí que es uno de los templos más queridos por los lloretenses. Además, desde allí puedes iniciar un pequeño paseo a la playa del Fenals, donde poder pegarte un chapuzón en una playa tranquila y de agua cristalina.
Dormir y comer en Lloret de Mar
Si hay algo por lo que destaca Lloret es por tener un gran número de plazas hoteleras y también de restaurantes con gastronomías de todas las partes del mundo y ahustadas a todos los bolsillos. Uno de los centros hoteleros más recientes y que se encuentra en pleno centro de Lloret es el Bella Dora, un alojamiento tipo boutique y que está practicamente de estreno. También se puede destacar el Hotel Delamar, que es solo para adultos o L'Azure Hotel. Además, si quieres una experiencia aún más exclusiva, destacamos Sant Pere del Bosc Hotel & Spa, que se encuentra en plena naturaleza y es ideal para aquellos que quieran huir del mundanal ruido y estar en contacto con la naturaleza.
En cuanto a comer durante tu estancia en Lloret de Mar, si deseas una experiencia de lujo puede ser una buena idea disfrutar uno de los menús que ofrecen en Sant Pere del Bosc Hotel & Spa, en el cual también puedes disfrutar de una sesión de spa sin necesidad de alojarte allí. Aunque para vistas las del restaurante Velamar, que se halla en el paseo marítimo y al lado del Castell d´en Plaja. Y para quienes prefieran tomar algo en pleno centro, sin necesidad de tener vistas al mar o a la naturaleza, Lloret tiene mucho que ofrecer: La Plaça, el Bar Parada o La Terrassa del Bella. Tampoco hay que olvidar dos templos culinarios bien conocidos por los lloretenses: Can Guidet y, por supuesto, los clásicos pollos de La Campana.
Deportes en Lloret de Mar
Lloret de Mar disfruta de un clima suave durante todo el año, con muchas horas de sol y temperaturas agradables que favorecen la actividad al aire libre en cualquier estación. A ello se suma su privilegiada ubicación en el sur de la Costa Brava y un entorno natural de gran atractivo, entre el mar y la montaña, que lo convierten en un escenario ideal para la práctica deportiva.
La localidad cuenta, además, con una amplia red de instalaciones y equipamientos que permiten acoger tanto entrenamientos como competiciones. No es casual que tenga una sólida trayectoria en turismo deportivo y que esté reconocida con el sello DTE (Destino de Turismo Deportivo) de la Agencia Catalana de Turismo en disciplinas como fútbol, atletismo, ciclismo, natación, deportes colectivos y triatlón.
Este reconocimiento responde a su capacidad para ofrecer servicios especializados y de alta calidad, adaptados tanto a deportistas profesionales y equipos de élite como a aficionados y visitantes que buscan mantenerse activos durante su estancia. En Lloret, el deporte forma parte de la experiencia del destino.
Mucho más que un destino de ocio
Quien se acerque a Lloret de Mar buscando únicamente fiesta y playa se encontrará con una sorpresa. Este pueblo de la Costa Brava guarda rincones con historia, paisajes cuidados y una identidad que va mucho más allá de su fama turística. Porque, a veces, los lugares más conocidos son también los que mejor esconden sus secretos.