Con los grandes avances que se han llevado a cabo en los últimos años en el sector aeronáutico, en la actualidad es más común llevar a cabo vuelos intercontinentales. Esto nos permite descubrir destinos lejanos, con grandes diferencias con nuestro país de origen. Y entre las diferencias, sin duda hay que destacar una que puede llegar a afectar a los viajeros durante los primeros días de su viaje, el horario. Y es que viajar entre dos lugares muy alejados, con varios husos horarios de diferencia, puede llevar a la aparición de un trastorno conocido como jet lag.

Por ejemplo, después de unos vuelos Madrid Lima, además del largo trayecto, la diferencia horaria entre ambas capitales es de siete horas cuando en España tiene el horario de verano y de seis horas durante el horario de invierno. Esto supone una gran diferencia que puede tener consecuencias en la rutina. A continuación, puedes conocer más acerca de este trastorno y de cómo afrontarlo.

¿Qué es el jet lag y cómo afecta al organismo?

El jet lag es un trastorno del ritmo circadiano con una duración temporal que se presenta cuando viajamos de un punto a otro pasando por varios husos horarios, por lo que existe una notoria diferencia de hora entre ambos. Por ello, el cuerpo no es capaz de adaptarse de manera inmediata al nuevo horario, lo que puede suponer diferentes afecciones tanto en el estado físico como en el estado emocional.

El reloj biológico y los husos horarios

El cuerpo humano está adaptado a seguir ciclos naturales de unas 24 horas, es decir, ciclos que duran un día. Al cambiar de ubicación y llegar a un lugar con un horario totalmente diferente, el cuerpo sigue adaptado al horario de origen, mientras que el ritmo que se marca en el destino es diferente, por lo que no existe una sincronización entre el cuerpo y la ubicación.

Síntomas derivados del jet lag

Los síntomas que aparecen cuando se sufre jet lag pueden variar en función de la persona, pero los más habituales que se suelen sentir son, principalmente, dificultad a la hora de dormir, fatiga, falta de concentración e irritabilidad.

En algunos casos, también es posible sentir molestias en el sistema digestivo e, incluso, sensación de desorientación.

Estos síntomas pueden durar algunos días, hasta que el cuerpo se adapta al nuevo horario.

Cómo prepararse para reducir el impacto del jet lag

Es posible ir adaptando el cuerpo de manera progresiva para reducir al máximo los síntomas derivados del jet lag. Para ello, se pueden tener en cuenta una serie de consejos que se pueden desarrollar, antes, durante y después del vuelo.

  1. Antes del vuelo

Antes de comenzar el viaje, lo más recomendable es ir ajustando los horarios de sueño de forma escalonada para ir ajustándose al horario del destino. Para ello, en función del huso horario del lugar que se visita, se debe adelantar o atrasar dicho horario.

Además, la alimentación y la hidratación previas al vuelo también son imprescindibles. Se recomienda evitar el consumo de alcohol y comidas pesadas. También es conveniente hidratarse correctamente.

Por último, es aconsejable escoger de manera estratégica el vuelo, teniendo en cuenta el horario para poder adaptar el sueño.

  1. Durante el vuelo

Una vez se accede al avión, existen una serie de factores que se pueden tener en cuenta para reducir los síntomas del jet lag:

  • Durante el viaje, es conveniente beber agua de manera regular y mantener el cuerpo en movimiento, estirando las piernas y levantándose siempre que sea posible.
  • El avión es un lugar perfecto para comenzar con la adaptación al nuevo horario. En base a esto, se recomienda dormir o bien evitarlo para poder descansar en el destino. En caso de necesitar dormir, lo más aconsejable es hacerlo con antifaz y tapones si se precisa para así garantizar el máximo descanso.
  • No se aconseja ingerir alcohol ni un exceso de cafeína durante el vuelo, ya que se trata de sustancias que pueden empeorar el jet lag.
  • Tampoco se recomienda el uso de pantallas antes de dormir, ya que puede que sea más difícil conciliar el sueño.
  1. Al llegar al destino

Una de las partes más importantes es la actuación cuando se llega a destino. Durante los primeros días en el lugar que se visite es conveniente seguir las siguientes pautas.

  • Se recomienda exponerse a la luz natural para conseguir reajustar el reloj biológico después de un vuelo transoceánico. Y es que nuestro cuerpo regula el horario a través de la exposición a la luz del sol. Por ello, si se llega al destino durante el día, lo más recomendable es salir al exterior y exponerse a la luz natural durante varias horas, de este modo, el cuerpo empezará a sincronizarse con el nuevo horario.
  • También es recomendable intentar mantenerse activo en el vuelo en la medida de lo posible. Estirar las piernas o, incluso, dar un paseo con tranquilidad puede ayudar a la circulación, a reducir la sensación de pesadez y minimizar la fatiga.
  • Las rutinas de sueño son claves para combatir el jet lag. Para ello, es imprescindible adaptarse a los horarios del lugar que se visita. No se aconseja tomar largas siestas, ya que eso puede llevar a dificultar el sueño nocturno. Además, para adaptarse a dormir por la noche, se recomienda llevar a cabo una rutina relajante, que incluye una cena ligera y la reducción de estímulos externos como pantallas.

Se trata de un trastorno menor, que apenas dura unos días, pero que puede ser molesto, por lo que cualquier actividad que se pueda llevar a cabo para minimizar los síntomas siempre es bienvenida.