No parece que el dinero sea la ayuda definitiva para buscar pareja. Y, si no, que se lo pregunten a Sir Benjamin Slade, un millonario que a sus 79 años ha lanzado en los medios de comunicación una indecente petición para buscar pareja: quiere encontrar a su edad una mujer mucho más joven que él con la que tener hijos para legarles su herencia.

El caso del señor Slade no es la de un hombre al que se le haya pasado el arroz, puesto que sí que ha tenido con anterioridad otras parejas sentimentales. De hecho, ha tenido con anterioridad otras parejas sentimentales y, de hecho, tuvo una hija fruto de una relación anterior, pero nunca la ha llegado a conocer. En todo caso, lo que busca para su herencia es tener hijos varones. 

En todo caso, parece ser el resto de sus relaciones anteriores no fructificaron lo suficiente como para tener hijos. De hecho, una de sus relaciones más largas fue con Lady Pauline Carol Slad, con quien estuvo casado 14 años hasta que el matrimonio se disolvió fruto de un problema de conviencia con ella, puesto que tenía 14 gatos a su cargo. Tras esa ruptura mantuvo una relación de 15 años que terminó como un telefilme de Antena 3 del sábado por la tarde: ella le dejó por el encargado de mantenimiento. Más tarde, se separó de otra compañera cuando ella superó la edad en la que quería tener.

Los inusuales requisitos de Sir Benjamin

Slade ha detallado públicamente una serie de condiciones que considera necesarias para la indecente "oferta de empleo" que ha lanzado en medios de su país para buscar esposa. Advierte, por un lado, que en ningún caso busca candidatas escocesas ni procedentes de países cuyo nombre empiece por la letra “I”, ni mujeres nacidas bajo el signo de Escorpio.

Por otro lado, busca a una mujer que, en sus palabras, sea una “chica de campo agradable que entienda la vida”, que se sienta cómoda usando una escopeta, sepa llevar la contabilidad, juegue al bridge y mida al menos 1,68 metros.  Y por si no fuera poco, exige que haya estudiado Derecho, tenga solvencia económica propia y conocimientos para pilotar un helicóptero. 

La modesta recompensa del aristócrata

¿Y cuál es la recompensa por todo esto? Pues a pesar de que este hombre se define como un aristócrata, solo está dispuesto a desembolsar 50.000 libras esterlinas anuales, lo cual es un salario bastante más bajo que el que percibiría una persona con formación en derecho en el Reino Unido. Además, hay que tener en cuenta que las finanzas de este aristócrata no están en su mejor momento: arrastra deudas, su propiedad no encuentra comprador y el mantenimiento del recinto supone un gasto elevado. 

¿Amor o negocio?

De cara a 2026, el aristócrata confía en que esta nueva exposición mediática dé resultado. Su mensaje sigue siendo el mismo: encontrar a alguien dispuesta a mudarse a Somerset, hacerse cargo de una propiedad endeudada y asegurar la continuidad familiar. El contacto, como en ocasiones anteriores, no está del todo claro. Quien crea cumplir los requisitos tendrá que encontrar la forma de hacérselo saber.