El tiempo de Vito Quiles como redactor del Congreso de los Diputados llega a su fin, o  al menos para largo, aunque sea de forma temporal, si la Mesa del Congreso le echa arrestos. Aquellos que me leen con asiduidad son plenamente conocedores de mi amor, heredado de mi santa madre María Ángeles, por la física. Algún día les hablaré de mi adorado Dirac, pero hoy nos vamos a quedar con lo más parecido a Dios que existe para una atea recalcitrante como la menda: sir Isaac Newton. Y con cómo sus fórmulas, imposibles de entender para los legos en física, son plenamente aplicables a la política actual. Y es que la Tercera Ley de Newton o el principio de acción-reacción le ha estallado en la cara al agitador ultra.

Para aquellos que no conozcan esta ley se la copio del sitio más para ignorantes que conozco, la Wikipedia: “La tercera ley de Newton establece que siempre que un objeto ejerce una fuerza sobre un segundo objeto, este último ejerce una fuerza sobre el primero de igual magnitud y dirección, pero en sentido opuesto”. O como dice uno que yo me sé: “Donde las dan, las toman”.

Que estarán pensando que menuda frikada de artículo, y no les digo yo que no, pero me encantaría que entendieran lo magnífico que es poder aplicar un principio fundamental de la física a un energúmeno del calado de Quiles. Así, las salvajadas que él ha perpetrado en el Congreso de los Diputados ahora le van a ser devueltas con la misma intensidad.

A esto, lectores, le pueden llamar Karma, justicia divina o Newton volviendo para recordarnos que la física lo puede explicar todo: si uno tiene las gónadas de grabar en lugares prohibidos y luego publicarlo,  se expone a que le quiten la acreditación.

Si piensas que eres un ser con privilegios ilimitados, como es el caso de este agitador de extrema derecha, o que puedes reventar las ruedas de prensa sin consecuencias, viene Newton y te lo explica claro. O si te metes en un despacho del PP en el Congreso pensando que eres Nolan, pero no le llegas a la suela del zapato a Ed Wood, para hacerte un vídeo de agitación y propaganda y ese partido - al menos de momento - no te respalda…pues nada, a apechugar con las consecuencias de tus actos.

Eso por no hablar de las diferentes causas judiciales que tiene abiertas la criatura, que eso sí son palabras mayores. Y es que, que te retiren la acreditación del Congreso de los diputados no es nada al lado del hecho de una pena de prisión, y de que te metan una multa de órdago.

Que ahí tenemos otro tema, ¿Si lo condenan, quién pagará ese dinero?...sinceramente, quien suscribe estas líneas no tiene pruebas, pero tampoco dudas de dónde saldrá la pasta. Pero ese es otro tema para otro análisis, pero no se preocupen que en ElPlural.com estamos en ello y no tardarán en leernos.

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