Los meses de junio y julio siempre son convulsos en esta profesión. Los grupos de comunicación perfilan la nueva temporada deshaciéndose de algunos formatos, renovando otros y buscando nuevos golpes de efecto que levanten sus audiencias. En estas fechas, entre compañeros siempre hay alguna condolencia y alguna felicitación. Las dos caras de la moneda se repiten, profesionales que salen, como Àngels Barceló al frente del ‘Hoy Por Hoy’, y profesionales que llegan como Sastre al frente del ‘Hora 25’, ambos en la Cadena SER. La radio más escuchada de nuestro país culmina su terremoto en las ondas con un intercambio de cromos del que solo se libra Francino en ‘La Ventana’.
Escucho la despedida de la Barceló, que por sorpresa dice adiós ya esta semana, y disfruto con su afilada prosa “pasamos página, yo ya soy la página de la izquierda y ahora completar la página de la derecha”. Àngels pone fin a más de 20 años en la SER con un deseo y una declaración de intenciones: “enamórense” y “yo no me desenamoraré nunca de la radio”. Carpetazo a una brillante etapa del ‘Hoy Por Hoy’ que he de confesar que disfrutaba especialmente en la sección ‘15 minutos de fama’ de Martin Bianchi, porque creo que Bianchi era capaz de sacar la mejor cara de la Barceló, que nunca me pareció especialmente maja las veces que coincidí con ella en la SER.
Con la marcha de Àngels de la SER, la única mujer al frente de uno de los grandes formatos de la casa es Mara Torres. Triste estadística para un momento en el que las voces de las mujeres son más relevantes que nunca. Esta semana me impacta escuchar a dos. La primera es Sharone Stone que relata cómo su marido le dio la patada cuando ante un diagnostico médico decidió realizarse una doble mastectomía: su marido de aquel entonces la prefería enferma que convertida en algo que distara del trofeo que suponía tener de mujer a Sharone Stone. Qué frágil la masculinidad tóxica que ante una enfermedad de su pareja solo palidece cuando ve peligrar el busto de su mujer y no está dispuesto a apoyarla mientras trata de salvar su vida.
Otro discurso que celebro esta semana es el de Candela Peña, que asegura que no le apetece estar eternamente joven ni delgada. Del mismo modo en que Candela llama a celebrar a todas las mujeres que la precedieron también señala que hay algo de fascista en la tiranía de la delgadez que está al alcance de la mano con el fármaco de turno en el mercado. Me chifla su reflexión sobre lo celebrado que está llegar a los 70 luciendo una de 40 pero lo poco celebrado que está llegar con la cabeza intacta y la brillantez mental en punto. Candela Peña asegura que, “ahora no me quiero pelear por estar más delgada. Esto es lo que hay y hay que celebrarlo” y yo en cambio me quiero pelear porque a actrices como Candela no les falte nunca el trabajo, porque son un patrimonio nacional que tenemos por tiempo limitado y debemos disfrutar en todo su esplendor.
Volviendo a mi negociado, qué sopor me producen las portadas de las revistas de esta semana, todas copadas por el Papa. Evidentemente entiendo la trascendencia histórica de la visita del sumo pontífice de la Iglesia Católica, pero ¿se me permite decir que estoy ya aburrido del tema? Claro que, si los otros temas para competir con el Papa por la portada de las revistas del corazón son tan jugosos como la boda de Makoke… Ya para acabar, me siguen llegando detalles del homenaje a Mila Ximénez que prepara Telecinco. Lo dirigirá un histórico director de la casa, será formato documental y ya han grabado su participación amigas de Mila como Terelu o Belén Rodríguez. Me llega que hay nerviosismo por el hecho de que esto haya trascendido antes de tiempo, habrá que ver que pasa. Mientras tanto todo sigue manga por hombro.
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