Ha tardado en llegar este capítulo y no porque yo tenga el síndrome de Abascal, que me guste ir más al bar que a trabajar. No. Las buenas noticias tardan en llegar. Y yo quería contaros esto en una de tantas causas judiciales que llevo a mis espaldas. No solo las denuncias que yo interpongo, sino las que se interponen contra mi persona.

Se ha archivado una querella que hace unos meses me hizo sentarme en un banquillo para declarar. Una querella que es admitida a trámite por decir que adjudicar a la inmigración la delincuencia era un discurso racista, de odio y un discurso peligroso. Estas palabras las pronuncié en un programa de televisión y estas palabras me llevaron a declarar en un juzgado hace unos meses.

No solo es un aviso a navegantes: quien se atreve a pronunciar este tipo de discursos va a ir a un juzgado a gastarse la pasta en abogados, va a gastarse el tiempo, va a gastarse la vida, se va a perseguir a esta persona. Es también una forma de coaccionar, amedrentarme, perseguirme; intentar que modifiquen mi mensaje, que lo maquille, que lo arregle, que lo cambie porque molesta y porque incomoda.

Estas palabras son unas palabras que yo me atrevo a pronunciar en un plató de televisión y que me atrevo a pronunciar en un juzgado. Yo no hago como Vito Quiles. Yo no cambio dependiendo de quién esté delante, como estos que son muy valientes en las redes, pero que luego van a un juzgado y de repente empiezan a recoger cable, como hemos visto estas últimas semanas. Dan más pena que otra cosa.

Yo dije lo mismo que dije aquel día en el plató. Decir que desde que hay más negros en tu barrio hay más delincuencia es racismo. Decir que desde que hay más personas migrantes, gente racializada en tu barrio hay más inseguridad, hay más okupas, es racismo. Y esto se lo digo a un juez, se lo digo a un colaborador, se lo digo a una persona en la calle y lo digo aquí.

Son discursos racistas y peligrosos. Pero hoy estamos aquí para otra cosa, para celebrar que esta causa se ha archivado, que a pesar de que algunos hagan lawfare en este país, que a pesar de que algunos mantengan casas abiertas para desprestigiarte, para perseguirte, para acusarte, es una forma, es un método... El método de la extrema derecha y de la derecha cada vez más extrema.

Hay algunas que nos plantamos y que a pesar de que nos pidan 200.000 euros, como era en mi caso y me denunciaron por delito de odio, hay algunas que queremos seguir diciendo que son discursos racistas y que vamos a seguir denunciando. Por eso simplemente quiero dar las gracias. Quiero dar las gracias a Carlos y a Yolanda, los abogados que han podido echarme un cable y quiero dar las gracias a las personas que me han arropado durante todo este tiempo.

Quiero dar las gracias a la gente valiente que se atreve a denunciar y no deja solas a las personas migrantes porque van a por todas nosotras, van a por las mujeres, van a por el colectivo LGTBI, van a por las personas trans, van a por las personas migrantes, van a por la clase obrera. Así que más unidos que nunca y más antifascistas que siempre.

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