Capítulo XVII. No es la misma intensidad la del aplauso, pero sí la del mensaje. Hemos hecho un pequeño parón, porque a veces es necesario. Por eso es necesario contar por qué estamos hoy aquí. A las puertas del 8 de marzo hay que seguir reivindicando, hay que seguir protestando y hay que seguir luchando. ¿Por qué? Por mujeres que en los últimos años lo han perdido todo.

Por Laura, que la amenazaron con ser deportada. Por Irene, que filtraron las ecografías de sus hijos. Por Rita, que llaman a su puerta a altas horas de la noche.

Por Cristina, que creó un canal para ayudar a las mujeres y denunciar sus malos tratos y sufrió una campaña de persecución. Por Ana, que la presiden por hacer un periodismo decente. Por Elena, que ha tenido que dejar su puesto de trabajo.

Por María, por Carla, que sufren amenazas a diario y la violencia callejera ha pasado también a las redes y viceversa. Por todas estas mujeres, también por las que no mencionamos, por las que ya no están aquí. Por las mujeres que no pueden alzar la voz. Por las mujeres que tienen miedo. Por las mujeres que están viendo este vídeo mientras se están conviviendo con un maltratador, con su maltratador. Por las mujeres que han dejado su voz, la vida, por la lucha feminista.

Por eso este 8M no celebramos nada, ni este ni otros. Reivindicamos, luchamos y peleamos. Porque esto demuestra, este vídeoblog, que las mujeres tenemos que seguir protestando. Que ante una justicia que a veces nos pone en duda, una policía que le cuesta reaccionar, una extrema derecha en auge y una derecha que niega nuestros derechos, y cada vez una ciudadanía que a veces cree que las tías hemos llegado demasiado lejos tenemos que salir a las calles para que vean que todavía nos queda mucho por llegar.

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