Estamos de vuelta. Se me acumulan los capítulos como a Ayuso se le acumulan los áticos. Y hablando de áticos, menuda cazada. Porque este verano ha sido el verano del ático.

Parece que desde tan arriba no se ven demasiado bien los problemas de quienes están abajo. No se ven las manifestaciones de las educadoras, las protestas en los centros de salud ni a toda esa gente que tiene que compartir piso con cinco personas más porque acceder a una vivienda en Madrid se ha convertido en una misión prácticamente imposible.

Mientras tanto, la presidenta de la Comunidad de Madrid vuelve a estar en el centro de la polémica por una vivienda. Y ya van unas cuantas.

Primero estuvieron los problemas relacionados con los negocios de su padre y los avales de Avalmadrid. Después llegó todo lo relacionado con su pareja, Alberto González Amador, investigado por presunto fraude fiscal. Y ahora vuelve a aparecer la vivienda, esta vez con un ático de lujo valorado en 6,3 millones de euros.

El verano pasado conocimos el casoplón de Rascafría en el que la presidenta podía disfrutar de sus vacaciones y darse unos largos en la piscina. Ahora aparece este ático. Y además, para completar la bonita historia, está situado enfrente de la casa de su madre. Qué suerte tienen algunas.

Porque cuando eres una persona corriente puedes pasarte meses buscando vivienda sin encontrar nada que puedas pagar en la Comunidad de Madrid. Pero si eres la presidenta, parece que puedes dar con el ático de tus sueños, con 200 metros cuadrados de terraza, sala de cine y todo tipo de comodidades, prácticamente delante de la casa de tu madre. Fíjate qué casualidad.

Pero más allá de las bromas, lo verdaderamente importante en todo esto es otra cosa. El dinero público, la transparencia y las explicaciones que todavía faltan.

Porque Ayuso está nerviosa. Bastante nerviosa. Tanto que ha llegado a insinuar que detrás de esta polémica está la izquierda. Esa izquierda malvada que, por lo visto, ahora también se dedica a comprar áticos de lujo por sorpresa para complicarle la vida a la presidenta madrileña.

Pues la solución es bastante sencilla.

Señora Ayuso, publique el expediente de la compra. Explique cómo se ha hecho, cuáles han sido las condiciones y despeje las dudas. Porque cuando hablamos de patrimonio público y de operaciones que afectan a las instituciones madrileñas, los ciudadanos tienen derecho a conocer todos los detalles.

Menos acusaciones, menos conspiraciones y más transparencia. Porque los madrileños bastante tienen ya con intentar pagar su propio alquiler como para tener que contemplar, desde abajo, otro verano de áticos.

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