Mira que llevaba papeles Moreno Bonilla el día del primer debate, ¿eh? Una cosa exagerada. Muy poco ecológico todo, Juanma. Me llaman del Amazonas preguntando si aquello era una comparecencia o una deforestación. “Que plante aunque sea un ficus”, me dicen. Con el alcalde de Sevilla, añado. Eso en campaña todavía no lo hemos visto, pero folios no le faltan al Moreno.

Yo creo que iba con más documentación encima que Santiago Abascal el Día de la Hispanidad. Aquello no parecía un debate electoral; parecía una mudanza de la Junta de Andalucía. Carpetas, gráficos, argumentarios, estadísticas, separadores de colores…Una cita con el médico. RISAS. Y yo no lo puedo asegurar, pero estoy convencida de que llevaba también la partitura de su canción (porque recordemos que aquí tenemos artista), la contraseña del wifi de San Telmo, la garantía de la Thermomix, y la carta del Becerrita traducida al inglés.“Fried baby squid. Puntillitas.” Hombre, por favor. Prioridades.

-Presidente, llévese esto por si le preguntan por turismo premium escandinavo.
-¿Y lo del cáncer de mama?
-Uf, eso ocupa muchísimo.

Porque claro, en la carpeta de Moreno Bonilla cabe todo menos lo que preocupa y ocupa. Lo del cáncer de mama no iba. Ni siquiera en un post-it de esos que uno pega en la nevera para no olvidar lo importante. Ni una nota doblada. Nada. Y dos días después, en una tele nacional, va y suelta con toda la tranquilidad del mundo que no les consta ninguna fallecida por el caos de los cribados. Que “caos” ya es hasta elegante para definir aquello. Pero él tranquilísimo. Con esa calma de señor que nunca ha tenido que refrescar compulsivamente una app sanitaria. Ay. Ojos que no ven, corazón que no siente. Y sistema de gestión que no registra, realidad que desaparece. La burocracia negacionista (que no salga en Canal Sur) de Moreno Bonilla da para la segunda parte de Oposición, de Sara Mesa.

Porque el día que salió a la luz el problema (el lío, el traspapeleo, el agujero) había mujeres preocupadas en cada rincón de Andalucía. Por ellas. Por sus madres. Por sus hermanas. Por sus amigas. Por sus hijas. El cáncer nos hace iguales. Y la cagada monumental de la gestión de Moreno Bonilla nos hizo vulnerables. Ibas por la calle y todas las conversaciones eran la misma:

-Oye, ¿tu madre cuándo fue a revisión?
-¿A ti te llamaron?
-Métete en ClicSalud a ver si aparece algo.
-No funciona la aplicación.
-Quilla, ¿y si no te han avisado?
-¿Has visto que le mandaron una carta para una mamografía a un hombre?

Toda Andalucía convertida en un grupo de WhatsApp de urgencia. Y él mientras tanto diciendo que no avisaban para “no generar histeria”. Llegó a decir que aquello era culpa del protocolo heredado del PSOE. Llegó a decir tantas tonterías seguidas que casi se le olvida a lo que venía. Cantarían los Sexy Zebras. 

Porque en los papeles de Moreno Bonilla cabe todo. Caben gráficos. Caben balances. Caben campañas. Caben titulares triunfalistas. Caben incluso mentiras enteras. Lo único que no caben son las tetas. Ni las que enferman. Ni las que esperan una prueba durante meses. Ni las que ya faltan.

“Queridos niños”, en modo David Trueba. Querido Juanma. Te lo explico por si todavía no has entendido por qué esto dolió (y sigue doliendo) tanto. Porque todas las mujeres andaluzas sentimos lo mismo al mismo tiempo. Pensamos en nuestras madres entrando solas a una revisión. En nuestras amigas esperando una llamada que no llegaba. En esa cita aplazada indefinidamente. En el miedo. En el “¿y si a mí también?”. Y sobre todo, en la sospecha terrible de que el sistema, una sanidad pública deteriorada por años de políticas de derechas, había decidido que nuestros cuerpos podían esperar, e incluso morir. Pero eso no se tapa con papeles. Y aunque nuestras tetas ni siquiera entren en los tuyos, te aseguro que sí caben en las papeletas.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora