El debate de ayer en RTVE dejó una imagen para la posteridad: un Juan Manuel Moreno Bonilla superado por la realidad, con un batiburrillo de documentos por los suelos que simbolizaba la pérdida de control de su gestión y su desgaste político tras sus casi ocho años de estancia al frente del Gobierno de la Junta de Andalucía.
Frente a ese desorden, los candidatos progresistas demostraron que hay una alternativa real. María Jesús Montero (PSOE) lideró el bloque con un tono sobrio y la madurez necesaria para rescatar a Andalucía, proyectando la seguridad que el PP ha perdido entre folios desordenados.
A lo largo de la noche, se hizo evidente un rasgo perturbador en la estrategia del presidente: un empecinamiento y una obsesión enfermiza con María Jesús Montero. Moreno Bonilla, incapaz de defender con datos el estado de la comunidad, dirigió sus ataques de forma casi personal contra la candidata socialista. Esta fijación no solo demostró su nerviosismo, sino que confirmó que Montero es la rival que realmente teme, la única capaz de desmontar su retórica con la solvencia de quien conoce cada rincón de Andalucía y de quien conoce los entresijos que conlleva la tarea de gobierno porque si algo puede destacarse de la sevillana es, sin duda, su capacidad de gestión.
Esa solvencia quedó patente cuando Montero recordó su impecable labor como Ministra de Hacienda, donde ha garantizado una financiación autonómica histórica para esa tierra.
Mientras Moreno Bonilla intentaba jugar al victimismo, la realidad se impuso: Andalucía ha recibido más recursos que nunca, unos fondos que el candidato del PP, paradójicamente, ha llegado a cuestionar o rechazar por puro interés partidista, anteponiendo la confrontación al bienestar de los andaluces evidenciando lo lejos que está de poder ser considerado como un auténtico estadista.
El éxito de la noche, sin embargo, fue coral. Junto al liderazgo sólido de María Jesús Montero destacándose por su sobriedad, vimos a esa otra parte de la izquierda que está demostrando estar a la altura de las necesidades reales de Andalucía. La sintonía mostrada permite atisbar una futura coalición parlamentaria o incluso de un gobierno de confianza, capaz de poner a Andalucía en el buen camino en pos de la igualdad de oportunidades y el progreso.
La imagen de Moreno Bonilla con los papeles por los suelos es la metáfora perfecta de su legislatura: un lío de promesas incumplidas. El próximo 17 de mayo, los andaluces tienen la oportunidad de recoger ese desorden y devolver la dignidad a sus servicios públicos con el proyecto ganador que encabeza María Jesús Montero.
Diego Ruiz Ruiz
Militante del PSOE de Toledo capital