Conseguir que Sierra de las Nieves fuera declarada Parque Nacional fue un logro histórico para Andalucía. Mantener ese reconocimiento exige algo mucho más difícil: gestión, inversiones, planificación y personal suficiente. Cinco años después de aquella declaración, la realidad demuestra que el Gobierno de Moreno Bonilla no ha estado a la altura. El parque sigue esperando compromisos que nunca terminan de cumplirse y, mientras tanto, el reciente pacto con Vox añade una nueva incertidumbre sobre el futuro de los espacios naturales andaluces.

Porque un Parque Nacional no se protege con una fotografía, un discurso o una placa a la entrada. Se protege todos los días. Con trabajadores, con medios, con planificación y con decisiones políticas. Cuando todo eso falla durante cinco años, la figura de Parque Nacional corre el riesgo de quedarse en una simple etiqueta. Y eso es exactamente lo que denuncian cada vez más voces: alcaldes de la comarca, organizaciones ecologistas y sindicatos como Comisiones Obreras.

La declaración de Sierra de las Nieves como Parque Nacional, aprobada en 2021, fue una de las mejores noticias ambientales que ha recibido la provincia de Málaga en las últimas décadas. Fue el resultado de muchos años de trabajo, de estudios científicos y del esfuerzo de toda una comarca que nunca dejó de creer en ese proyecto. Era un reconocimiento al enorme valor de sus bosques de pinsapos, a su biodiversidad y a un paisaje único que forma parte del patrimonio natural de todos.

El gran símbolo del parque es el pinsapo, un abeto endémico en peligro de extinción. La Sierra de las Nieves alberga los mayores bosques de pinsapos del mundo, más de 3.000 hectáreas que representan el 65% del pinsapar español. A ello se suman los afloramientos de peridotitas, únicos en Europa, y una fauna de enorme valor ecológico. Defender el patrimonio no es solo ecologismo, es también una forma de patriotismo.

Aquella noticia fue recibida con ilusión. También con esperanza. Porque la declaración no solo suponía proteger mejor el medio ambiente, sino abrir nuevas oportunidades para los municipios de la zona gracias al turismo sostenible, la investigación y la creación de empleo. Pero una cosa es conseguir la declaración y otra muy distinta hacer que funcione.

Cinco años después siguen pendientes herramientas básicas para gestionar el Parque Nacional. El Plan Rector de Uso y Gestión, imprescindible para organizar muchas de las actuaciones dentro del espacio protegido, continúa acumulando retrasos. También siguen sin ejecutarse al ritmo previsto inversiones e infraestructuras que se anunciaron cuando el parque comenzó su andadura. El resultado es que buena parte de las expectativas creadas siguen sin hacerse realidad.

Esa decepción ya no la expresan únicamente quienes han criticado desde el principio la gestión de la Junta. En las últimas semanas, varios alcaldes de los municipios del entorno han mostrado públicamente su preocupación por el escaso avance de los compromisos adquiridos. Sin entrar en diferencias políticas, todos coinciden en una idea muy sencilla: cinco años después, Sierra de las Nieves merece mucho más de lo que ha recibido.

Las organizaciones ecologistas también comparten ese diagnóstico. Recuerdan que un Parque Nacional no puede limitarse a tener un reconocimiento legal. Esa protección solo tiene sentido si va acompañada de una gestión constante, inversiones suficientes y una estrategia clara para conservar uno de los espacios naturales más valiosos de España.

A esas críticas se suma Comisiones Obreras. El sindicato lleva meses alertando sobre la falta de personal en los servicios forestales y medioambientales de Andalucía. Denuncia plantillas insuficientes, jubilaciones que no se cubren y dificultades para mantener todos los servicios con normalidad.

No es un problema menor. Cada verano comprobamos hasta qué punto los incendios forestales se han convertido en una amenaza cada vez más grave. El cambio climático está aumentando el riesgo y hace más necesario que nunca disponer de medios humanos suficientes para prevenir, vigilar y actuar con rapidez cuando aparece una emergencia.

Un Parque Nacional necesita agentes medioambientales, técnicos, celadores forestales y profesionales especializados. Son ellos quienes trabajan cada día sobre el terreno, quienes conocen el monte y quienes hacen posible que la protección ambiental sea algo real y no solo una declaración sobre el papel.

Sin esas personas, la conservación pierde fuerza. Y precisamente cuando todavía siguen pendientes muchas de esas tareas llega el acuerdo entre Moreno Bonilla y Vox.

No hablamos únicamente de un pacto parlamentario. Hablamos de un acuerdo que introduce medidas que cuestionan el modelo de protección ambiental desarrollado durante los últimos años. Es un cambio de rumbo que genera una preocupación lógica entre quienes llevan años defendiendo los espacios naturales andaluces.

Porque el problema ya no es solo que la Junta haya llegado tarde a muchos de sus compromisos. El problema es que ahora aparece el riesgo de rebajar el nivel de protección precisamente cuando todavía quedan muchas tareas por hacer.

Sierra de las Nieves representa mucho más que un espacio protegido. Representa una oportunidad para el interior de Málaga, una provincia demasiado acostumbrada a que toda la atención se concentre en la Costa del Sol. El Parque Nacional debía convertirse en un motor de desarrollo para los municipios de la Sierra de las Nieves, capaz de generar empleo, atraer turismo de naturaleza y fijar población en el territorio.

Por eso resulta difícil entender que, cinco años después de su declaración, el Parque Nacional continúe esperando decisiones que deberían haberse tomado hace tiempo.

Lo más significativo es que esta valoración ya no pertenece únicamente a quienes escribimos desde la opinión. Alcaldes de la comarca, colectivos ecologistas y Comisiones Obreras coinciden en señalar que el parque necesita más recursos, más planificación y más compromiso político. Cuando voces tan distintas llegan a la misma conclusión, conviene prestar atención y tenerlo en cuenta.

Todavía hay margen para corregir el rumbo. Todavía es posible acelerar las inversiones, aprobar los instrumentos de gestión pendientes y reforzar las plantillas que trabajan sobre el terreno. Pero para eso hace falta voluntad política y entender que proteger un Parque Nacional no consiste en anunciar proyectos, sino en hacer que esos proyectos se conviertan en realidad.

Sierra de las Nieves no es solo uno de los mayores tesoros naturales de Andalucía. Es uno de los grandes orgullos de Málaga. Costó décadas conseguir que la provincia tuviera un Parque Nacional y sería un grave error permitir que cinco años de incumplimientos y un cambio de rumbo político terminaran vaciando de contenido una de las mayores conquistas ambientales de nuestra tierra. Porque un Parque Nacional no se pierde de un día para otro. Se va debilitando poco a poco, cada vez que una promesa queda sin cumplir, una inversión se retrasa o un compromiso se queda guardado en un cajón.

Cinco años después, el balance es claro: hay un Parque Nacional sobre el papel, pero no una política pública de altura. La Sierra de las Nieves no necesita más anuncios ni más fotos. Necesita inversión, planificación y compromiso real. Todo lo que hasta ahora, Moreno Bonilla no ha querido o no ha sabido ofrecer.

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