*Editorial de El Salto al que nos hemos sumado los siguientes medios: Pikara Magazine, Ctxt, La Marea, Pandemia Digital, Carne Cruda, El Plural, Canal Red, Sin Permiso y Spanish Revolution

No hay meme que tape la realidad. En España se siguen produciendo redadas racistas bajo el mandato de Pedro Sánchez. El presidente del Gobierno, icono global de las izquierdas, el hombre que le dice que “no” a Trump, es también el último responsable de que la Policía Nacional pare a vecinos en la puerta de su casa por el color de su piel. El ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, es el recordatorio cotidiano de que el “no a la guerra” que luce tan bien en la prensa global amarillea cuando se trata de la guerra cotidiana contra nuestras vecinas y vecinos, la mayoría de las veces pobres, morenas, negras. No hay meme que tape que en España se producen redadas racistas como la que el 26 de marzo ha terminado con la detención de Serigne Mbaye.

Mbaye no es un desconocido. Ha sido militante del Sindicato de Manteros, exdiputado de Podemos en la Comunidad de Madrid, y es activista en las luchas antirracistas, la solidaridad por Palestina, y de todo tipo de reivindicaciones por los derechos humanos. Nada de eso les importaba a los policías que hoy le han parado cuando llegaba a casa: ha sido detenido por su color de piel. 

Serigne Mbaye no estaba solo. Sus vecinas, la gente de su barrio, ha salido para protestar contra el atropello violento que estaban cometiendo media docena de policías

La primera versión de Delegación de Gobierno, que El Salto ha podido conocer, indicaba que un vecino denunció “un robo” en el barrio en el que vive Mbaye. Su color de piel, su origen senegalés, ha hecho el resto. Los matones del ICE español, es decir, los policías nacionales formados en la política de las redadas racistas iniciadas por el PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba y seguidas por el ministro Marlaska, tienen claro a quiénes pueden perseguir y hostigar. Si fuera blanco, ningún agente habría sospechado de Mbaye. 

Pero Serigne Mbaye no estaba solo. Sus vecinas, la gente de su barrio, ha salido para protestar contra el atropello violento que estaban cometiendo media docena de policías. Entre esas vecinas del barrio estaba Martín Cúneo, redactor de El Salto, también nuestro colaborador Pedro Ramiro. Esas vecinas y vecinos han tratado de impedir una detención injustificada y violenta; han recibido empujones, han sido arrojados al suelo y detenidos. 

Todo esto no ha ocurrido en Minneapolis, sino en Villaverde (Madrid). No lo ha llevado a cabo una patrulla de la agencia de fronteras estadounidense, sino la Policía Nacional del gobierno de coalición.

Una hora después de que El Salto publicara la información de primera mano sobre la redada y la detención de seis personas, la agencia Europa Press, especializada en presentar de forma acrítica la desinformación que llega desde Delegación de Gobierno, publicaba la versión policial. 

La agencia fundada por el Opus Dei calificaba los hechos como una “refriega” y añadía un párrafo falso de toda falsedad: “Este grupo de hombres, entre los que se encuentra Mbaye, se han enfrentado de forma violenta a los policías, según estas mismas fuentes. Los agentes han tenido que reducirles y arrestar a un total de siete personas por presuntos delitos de desobediencia grave y resistencia a la autoridad”. 

La realidad, como había explicado previamente El Salto, es que Mbaye ha llegado a la puerta de su casa donde, una vez allí y ante la detención, vecinos y vecinas han bajado a impedir que se lo llevaran; que la policía los ha empujado y violentado, entrando incluso en una propiedad privada para buscarlos y detener en el interior a una de esas personas. Y que finalmente se los ha llevado, suponemos que conscientes de que habían cometido un error pero, como es habitual, convencidos de que por mucho que pase no pasará nada.

Hoy la detención de Mbaye se ha abierto un hueco en la agenda informativa, mañana pasará lo mismo con otra persona negra o latina y no aparecerá en los medios

Mbaye no es un desconocido. Si lo fuera, el vídeo de su detención no se habría expandido por las redes sociales; no se habrían producido condenas firmes desde todos los movimientos sociales y los partidos de izquierda. A los desconocidos les toca la peor parte del matonismo de las fuerzas y cuerpos y seguridad del Estado. Con ellos no se produce la solidaridad y el reconocimiento de miles de personas. Porque las redadas racistas son así, indiscriminadas y cotidianas, tan frecuentes que casi no reparamos en ellas. Hoy la detención de Mbaye se ha abierto un hueco en la agenda informativa, mañana pasará lo mismo con otra persona negra o latina y no aparecerá en los medios.

Como periodistas exigimos, ante todo, que se reconozca la verdad. La hemos podido documentar desde el minuto uno, no en vano uno de nuestros compañeros ha asistido en su propia piel al abuso y a la violencia policial. Como periodistas estamos obligados a contar que, detrás del meme de Pedro Sánchez, de todo el entusiasmo que genera su figura, subyace el mismo sistema que ha enarbolado una guerra sin fin contra los pobres, que ha permitido que se perpetúen los abusos y la violencia policial durante sus ocho años de mandato. El mismo sistema que este mismo 26 de marzo ha dado luz verde un reglamento de retorno que normaliza la deportación de personas migrantes. Como integrantes de un colectivo editor que cree en la libertad y la democracia consideramos que Fernando Grande-Marlaska no debería permanecer un minuto más como ministro de Interior. 

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