El pasado 28 de marzo les lancé un reto lectores. Les pedí que hicieran una comparativa entre el juicio de Kitchen y el del caso mascarillas. Les dije: lean los titulares de todos los periódicos, vean los programas de televisión y escuchen la radio esos días y miren, de la forma más crítica posible, cómo determinados medios darán titulares y titulares, reportajes y artículos de opinión a un amaño de contratos (con todo lo grave que es, que no lo niego), en detrimento de un hecho tan sumamente deleznable e incompresible en democracia como utilizar el Ministerio del Interior y el dinero de todos los españoles, así como a la policía, para sacar trapos sucios del ‘enemigo’ para acabar con él.
Pues bien, en ese artículo también les decía: “Si no me equivoco, que ojalá lo haga, podrán ver en directo cómo se manipula a la opinión pública bajo el paraguas del periodismo ‘libre’. Van a tener el dudoso honor de asistir a la muerte en directo del derecho a la información”.
Ay lectores, ha llegado el momento, y siento comunicarles que no me he equivocado en absoluto. Esta semana estamos viendo cómo más de 100 periodistas informan sin descanso de esta pieza del caso Koldo. Y ojo que no le pondría ninguna pega a eso si no viese que, al mismo tiempo, en determinados medios “poco de centro” y, peor, que se venden como de centro, nos están bombardeando con cientos de artículos de las mascarillas mientras que en los dos días de Kitchen se ha escrito lo Justo.
Hoy, un compañero me decía: “Tienes razón, pero tienes que tener en cuenta la inmediatez. Este juicio tiene en el banquillo a un exministro del gobierno y lo otro fue hace ocho años”.
Sí, y nada que objetar a eso, pero también tenemos que ser serios: uno trata el amaño de un contrato, hemos tenido muchos juicios así y no había más de 100 periodistas acreditados; y el otro versa sobre el uso de dinero público para crear un entramado parapolicial que sirviera al gobierno de turno, en este caso el de Rajoy, para perseguir y aniquilar a sus adversarios políticos.
No sé ustedes, lectores, pero es que a mi juicio no hay color sobre cuál debería ser el tema que abriera los informativos. Siempre les digo que son ustedes los que deben decidir con qué verdad se quedan. Pero dicha una cosa, también les voy a decir otra: no sean inocentes, están viviendo en vivo y en directo cómo se manipula la información pero, por ende, manipular a la opinión pública: es decir, a ustedes.
Lo que hemos visto esta semana solo es el principio. Les vuelvo a lanzar otro reto…hagamos esta misma prueba el día que declaren Mariano Rajoy, Luis Bárcenas, María Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría. Veamos, y contemos, cuántos temas se dan a la Kitchen esos días y cuántos a otros temas de tribunales. El bien manipulador no tergiversa lo sucedido, el Buenisimo manipulador juega con el número de artículos, la escaleta o a qué tertuliano le da la palabra en cada tema.
Hagan el esfuerzo y se sorprenderán del resultado. Se se sorprenderán y, ya se lo adelanto, se cabrearán.