Hay una manera muy española de capturar la política sanitaria, y consiste en no presentarse a las elecciones. Consiste en presidir el lobby patronal, comprar un medio especializado, repartir los premios, sentar a la ministra de turno a tu mesa, y esperar pacientemente a que el partido que va a gobernar te deba ya tantos favores que no tenga más remedio que ponerte el cargo en bandeja. Esa operación, discreta y constante, tiene hoy un nombre propio en el sector sanitario español: Juan Abarca Cidón. 

Abarca preside una de las tres mayores cadenas hospitalarias privadas del país, HM Hospitales, heredada, con litigio incluido, con una de sus hermanas. Desde esa posición ha ejercido durante años como el ideólogo más visible de una tesis interesada: que la sanidad pública española solo se sostiene gracias a la privada, y que sin el músculo de los grupos como el suyo el sistema colapsaría. Es una tesis que conviene mucho a quien factura con ella mas de 700 millones de Euros al año. La ha defendido desde la presidencia de la Fundación IDIS, el principal lobby del sector, que bajo su mandato dejó de ser una patronal técnica para convertirse en una plataforma política con discurso propio y enemigos identificados. Y ahora, se acaba de comprar el principal medio especializado del sector, RedaccionMedica.com; y así seguir asegurarse de que el relato del sector lo escribe él. 

Hasta aquí, un empresario haciendo lo que hacen los empresarios con dinero, ambición y tiempo libre: construirse una influencia. Censurable o no, está dentro de las reglas. El problema empieza cuando esa influencia puede saltar del sector al Consejo de Ministros. 

Según fuentes solventes de la planta noble de Génova, Juan Abarca está convenciendo activamente a Alberto Núñez Feijóo de que le nombre ministro de Sanidad en su próximo gobierno. Las mismas fuentes aseguran que Abarca acude mensualmente a la sede nacional del PP, que lidera un grupo de trabajo encargado de preparar los primeros cien días de la nueva política sanitaria del partido, y que tiene en agenda una cena en su domicilio con el propio Feijóo y la cúpula del sector privado para terminar de sellar la operación. Si esto es así, y quienes me lo cuenta tiene acceso, criterio y nada que ganar contándomelo, lo que se está fabricando no es un ministro: es un conflicto de intereses estructural elevado a política de Estado. Un presidente de un gran grupo hospitalario privado, expresidente del lobby del sector, propietario de un medio del sector, preparando el programa sanitario del partido que aspira a regular el sector. No hay redacción amable posible de esa frase. La 

Conviene recordar, además, que Abarca no llega virgen a esta conversación. Mantiene una disputa abierta con su propia hermana por la herencia familiar de HM Hospitales. Y opera, como tantos otros patrimonios sanitarios españoles, a través de una arquitectura societaria con extensiones en Luxemburgo. Ninguna de las dos cosas es ilegal. Ambas describen el perfil del hombre al que, si las fuentes no mienten, se le puede entregar la cartera que regula la sanidad de cuarenta y ocho millones de españoles. 

Y aquí viene la parte donde el personaje se vuelve verdaderamente interesante. Mientras urde su candidatura por la derecha, Abarca cultiva públicamente a la actual ministra de Sanidad, Mónica García, de Más Madrid. Le entrega premios. La invita a cenas. La presenta como amiga. Cuando esta cercanía trascendió hace unos días en la prensa, Abarca tuvo que acudir a Génova a dar explicaciones — un detalle que dice mucho sobre la naturaleza real de la relación entre el empresario y el partido. Las explicaciones, al parecer, fueron satisfactorias. Todo sigue en marcha. 

¿Qué une al patrón de la sanidad privada con la ministra de la izquierda hospitalaria? Las mismas fuentes lo formulan sin rodeos: una enemiga común. Ambos detestan a Isabel Díaz Ayuso. Ambos critican sin descanso su gestión sanitaria, en público y en privado. Se retroalimentan. Se necesitan. La amistad, sostienen estas voces, es estrictamente instrumental. 

La explicación, si uno escucha bien, es más mezquina que ideológica. Abarca no soporta a Ayuso, dicen, porque Ayuso no le hace caso. No le devuelve las llamadas, no le concede la influencia que él considera que le corresponde por jerarquía, capital y apellido. Le hiere el ego. Y un ego herido, en este país, es un motor político de primer orden. De ahí su huida hacia Feijóo: con el líder nacional del PP, Abarca encuentra al interlocutor que Madrid le niega, y le vende — porque eso es lo que hace todo lobby bien construido — que la política sanitaria de Ayuso no puede ser el modelo del próximo gobierno. Que hay que hacer otra cosa. Otra cosa que, casualmente, se parece bastante a lo que vende su grupo hospitalario. 

Que cada cual extraiga sus conclusiones. La mía es esta: hay un señor con un conflicto de intereses tan voluminoso que no cabe en un organigrama, intentando colocarse al frente del ministerio que debería vigilarle. Lo hace con la complicidad activa, si las fuentes aciertan, del principal partido de la oposición. Y lo hace, además, mientras besa en la mejilla a la ministra a la que en privado utiliza para hacer oposición lateral a la presidenta autonómica que le ignora. 

El sistema sanitario español tiene problemas reales: listas de espera, atención primaria desbordada, déficit de profesionales, infrafinanciación crónica. Ninguno de ellos se va a resolver entregando la llave del ministerio al líder de un grupo hospitalario privado, de una lobby sector y el editor de un medio especializado. Si Feijóo está dispuesto a hacerlo, los votantes merecen saberlo antes de las elecciones, no después. Y si las fuentes de Génova están equivocadas, también merecen saberlo: que el propio partido lo desmienta con nombre y apellido, no con un silencio que cada día que pasa se parece más a una confirmación. 

Mientras tanto, Juan Abarca seguirá repartiendo premios, comprando medios, sentando ministras y subiendo, mes a mes, a la planta noble. Se está fabricando solo. Falta ver si alguien, en el partido al que aspira a servir, tiene la lucidez de pararle a tiempo.

Súmate a

Apoya nuestro trabajo. Navega sin publicidad. Entra a todos los contenidos.

hazte socio

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora