En unos pocos días se celebrará uno de los juicio más importantes de la historia, el conocido como caso Kitchen, que sienta en el banquillo al excomisario José Manuel Villarejo, pero también al que fuera ministro del Interior con Mariano Rajoy, Jorge Fernández Díaz, a su número 2, Francisco Martínez, así como a parte de la cúpula policial del primer gobierno del gallego. Son las conocidas como cloacas del Estado, las mismas que con fondos reservados, es decir, con dinero público, espiaban y robaban a los enemigos del PP, en este caso al que fuera tesorero del partido Luis Bárcenas.

La Audiencia Nacional ha hecho público el calendario de declaraciones, un rosario de mandatarios populares que deberán dar explicaciones. Unas explicaciones que hasta la fecha solo han dado en privado en el juzgado de instrucción, pero que ahora podremos ver todos los españoles.
Entre los ilustres, o no tan ilustres, que desfilarán por el juzgado se encuentran: el expresidente Mariano Rajoy, la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal, la ex vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría o el sucesor de Fernández Díaz al frente de Interior, Juan Ignacio Zoido.

En la lista también aparecen el popular Javier Arenas; el exmarido de Cospedal, Ignacio López del Hierro; el actual ministro del Interior Fernando Grande-Marlaska; Manuel Sánchez Corbí, el exjefe de la Unidad Central Operativa (UCO)y el exdirector del CNI Félix Sanz Roldán.

El periodismo, en jaque

Es en este momento cuando hay que recordar que ese juicio coincide con otro, el que sienta en el banquillo al exministro de Transportes, José Luis Ábalos, por el presunto amaño de contratos públicos relacionados con la compra de mascarillas durante la época más dura de la pandemia de Covid.

Pues bien, lectores, les lanzo un reto: lean los titulares de todos los periódicos esos días y miren, de la forma más crítica posible, cómo determinados medios darán titulares y titulares, reportajes y artículos de opinión a un amaño de contratos (con todo lo grave que es, que no lo niego), en detrimento de un hecho tan sumamente deleznable e incompresible en democracia como utilizar el Ministerio del Interior y el dinero de todos los españoles, así como a la policía, para sacar trapos sucios del ‘enemigo’.

Si no me equivoco, que ojalá lo haga, podrán ver en directo cómo se manipula a la opinión pública bajo el paraguas del periodismo ‘libre’. Van a tener el dudoso honor de asistir a la muerte en directo del derecho a la información. Ya les digo que ojalá me equivoca pero lo dudo mucho. En unos días lo sabremos, pues nos queda un mes de abril intenso y muy interesante.