Si los datos de medio año ya anticipaban una anualidad negra para el bolsillo de los conductores, el balance completo de 2025 confirma lo que muchos temían: nunca se había multado tanto en la historia de España. Según el Anuario General de Tráfico de 2025, la Dirección General de Tráfico (DGT) impuso más de 6,1 millones de denuncias a lo largo del año pasado. Para poner esta cifra en contexto, esto equivale a una multa cada cinco segundos del año, un ritmo industrial imparable que consolida la tendencia recaudatoria del organismo presidido por Pere Navarro.

2025: el año de la hipermulta

Lejos de frenar, la maquinaria se ha acelerado. Aunque el dato exacto de recaudación total de 2025 aún está consolidándose, la tendencia marca un nuevo techo histórico. Solo como referencia, en 2024 se alcanzó la cifra récord de 540 millones de euros en sanciones, un 5,1% más que el año anterior. Todo apunta a que 2025 ha superado esta barrera con creces, gracias a un despliegue técnico sin precedentes.

El arsenal desplegado en 2025: invertir para recaudar

La DGT terminó el año con más de 1.200 puntos de control bajo su gestión, lo que incluye 763 fijos, 90 de tramo y unos 430 móviles. Pero lo más llamativo ha sido la activación masiva de nuevos dispositivos: se prometieron 122 nuevos radares durante el año, de los cuales se confirmaron fases con 24 en enero y 32 más en verano. Además, se han adquirido radares "dinámicos" de última generación (modelo Jenoptik) por 1,23 millones de euros, capaces de controlar hasta seis carriles simultáneamente y operar de noche con total discreción.

El agujero negro: Cataluña y País Vasco, el 'far west' de la transparencia

Mientras la DGT presume (o sufre, según se mire) de volumen de datos, el mapa de España presenta dos manchas informativas enormes. Cataluña y el País Vasco, al tener las competencias de tráfico transferidas, operan sus propios radares y cajas, y los datos de 2025 son esquivos o directamente no se publican con la misma asiduidad.

En el caso del País Vasco, la falta de actualizaciones consolidadas para 2025 en los canales nacionales es clamorosa. Mientras el resto de España habla de millones de multas, desde Vitoria solo llega un silencio estadístico que permite a sus gestores escapar al escrutinio público. La pregunta ofende: ¿qué esconden los radares vascos? ¿Es que no se multa? ¿O acaso se ha firmado la paz con los conductores?

Conclusión: el coste de la seguridad

El año 2025 deja dos realidades paralelas. Por un lado, es cierto que la siniestralidad mortal descendió ligeramente (un 4% en el acumulado del año y un 6% en verano), lo que justifica técnicamente el endurecimiento. Sin embargo, el 70% de las denuncias siguen siendo por excesos leves de velocidad, y los agentes de la Guardia Civil han denunciado públicamente que este sistema se ha convertido en una mera "caja registradora" que no soluciona los problemas de fondo ni auxilia al conductor.

Con los nuevos radares de remolque y los 'dron Pegasus' acechando, 2026 apunta a ser aún más salvaje. El conductor español ya no es un infractor: es un contribuyente más, solo que sin saberlo.

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