Ya se acercan las fiestas de Semana Santa, y viajar en coche, vuelve a ser, una de las opciones más elegidas para los deplazamientos. La conducción, después de una jornada laboral intensa o con sueño acumulado, representa un factor de riesgo significativo en carretera. La fatiga afecta las capacidades cognitivas y físicas necesarias para una conducción segura, por lo que es fundamental adoptar medidas preventivas basadas en la evidencia científica.

Hay que parar y descansar: cada dos horas o doscientos kilómetros

En trayectos largos, se recomienda realizar una pausa cada dos horas o 200 kilómetros, independientemente de si el conductor percibe sensación de cansancio. La planificación del viaje debe evitar las franjas horarias de mayor somnolencia, como la madrugada y el periodo posterior a las comidas. Medidas como abrir las ventanillas o aumentar el volumen de la música, carecen de eficacia contrastada para luchar contra la fatiga, ya que no eliminan la necesidad fisiológica de descanso. Cuando se viaja acompañado, resulta recomendable alternar la conducción para distribuir el esfuerzo.

16 millones de desplazmientos en coche

La DGT calcula que se producirán alrededor de 16 millones de desplazamientos, concentrados en pocos días, lo que aumenta significativamente el volumen de tráfico en las carreteras. Además, serán fechas con una meteorología muy cambiante, con lluvias y variaciones de temperaturas. Por si esto fuera poco, en esta época del año el sol comienza a incidir con más fuerza, lo que afecta a la visión; y en la madrugada del domingo, habrá un cambio horario, por lo que amanecerá y anochecerá más tarde en la operación retorno. También, hay un mayor movimiento de animales e insectos, y de crecimiento y floración de las plantas, con un aumento del polen y de polvo en el ambiente, por lo que las alergías juegan también en contra del conductor.

La visibilidad, el factor definitivo en la conducción segura

Todo lo descrito, afecta especialmente a la visibilidad, con el parabrisas y los limpiaparabrisas como protagonistas. No hay que olvidar que el 90% de la información que recibimos al conducir nos llega a través de la vista.En condiciones de fuertes lluvias y baja visibilidad hay que encender las luces y es aconsejable fijarnos en los pilotos de los coches que nos preceden, ya que nos ayudan a saber por dónde va el trazado, y si hay imprevistos que nos obligan a frenar.

Cuidado con los grandes charcos de agua

Otro truco interesante es mantenernos atentos a los vehículos que nos rodean, sobre todo, camiones y autobuses, pues pueden levantar grandes cantidades de agua , y a veces, con barro, al pasar sobre charcos. Si recibimos una de estas enormes salpicaduras por sorpresa (sobre todo, cuando vienen del sentido contrario de una autovía o autopista) no hay que perder la calma y actuar como en un deslumbramiento: dirigir la vista hacia una referencia que nos permita seguir circulando sin salirnos del carril. Lo mejor suele ser bajar la vista hacia la derecha, y buscar la línea de la carretera o el borde del arcén.

No es lo mismo el cansancio que la fatiga

Es preciso distinguir entre cansancio y fatiga, términos que suelen emplearse como sinónimos pero que describen estados diferentes con implicaciones distintas para la seguridad vial. El cansancio, constituye una respuesta fisiológica tras un esfuerzo prolongado, caracterizada por sensación de pesadez o falta de energía, y remite generalmente con pausas breves. La fatiga, en cambio, representa un estado más profundo, que no mejora con descansos cortos y deteriora significativamente la atención, los reflejos y el tiempo de reacción. Este cuadro suele acompañarse de somnolencia y puede desencadenar microsueños, factor recurrente en accidentes de tráfico graves. También, la falta de atención al volante (con los móviles o el navegados) y las distracciones, son las causas más habituales en los accidentres de tráfico.

 La fatiga puede persistir, pese al descanso

Antonio Esteve, doctor en Farmacia y director de AdSalutem Instituto del Sueño, explica que el cansancio se alivia durmiendo, mientras que la fatiga puede persistir pese al descanso y afectar al rendimiento físico y mental. Dormir bien mejora la salud, el estado de ánimo y las capacidades cognitivas. La población tiende a subestimar el impacto de la fatiga y no valora suficientemente la importancia del descanso y del sueño reparador. La evidencia científica demuestra que el cansancio, especialmente cuando provoca somnolencia, constituye una causa frecuente y grave de siniestros viales. Resulta esencial educar para comprender que un sueño adecuado es clave para la salud y la seguridad al volante.

Los primeros indicadores de alerta en la vista

Las capacidades más afectadas por la fatiga durante la conducción son la visión, la atención y los reflejos. La vista suele manifestar los primeros indicadores de alerta: frotarse los ojos, parpadear con mayor frecuencia o notar los párpados pesados son señales claras de somnolencia. La falta de sueño disminuye reflejos y concentración con efectos comparables al consumo de alcohol o drogas.

En cuanto a los trastornos del sueño, el insomnio es el más prevalente y afecta aproximadamente al 15% de la población, manifestándose como dificultad para conciliar el sueño o despertares nocturnos. Los fármacos prescritos para estos trastornos pueden generar dependencia, reducir el rendimiento diurno y alterar la capacidad para conducir, incluso después de haber dormido.

Confiamos, en que, con estos consejos básicos, pero muy  dirigidos a los verdaderos problemas de la conducción en esta fechas, pasen una muy felices vacaciones, y vayan y regresen en perfecto estado.

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