El Audi Q5 Sportback no pasa desapercibido. Su línea de techo descendente, los pasos de rueda marcados y la parrilla Singleframe tridimensional le otorgan una personalidad propia dentro de la gama Q5. Pero no todo es estética: la aerodinámica ha sido cuidada al milímetro, con un coeficiente Cx de solo 0,29, lo que reduce el consumo y el ruido a alta velocidad. Las llantas de hasta 21 pulgadas y los pilotos traseros OLED con firma lumínica personalizable completan un conjunto que rivaliza en presencia con modelos muy superiores en precio.

Interior: tecnología y calidad sin concesiones

Al abrir la puerta, el salto generacional es evidente. El habitáculo gira en torno al Audi MMI panoramic display, con una pantalla central curva de 14,5 pulgadas y el cuadro de instrumentos digital de 11,9. El sistema operativo, basado en Android Automotive, ofrece una fluidez extraordinaria y una integración total con aplicaciones como Spotify o Google Maps.

Los materiales son exquisitos: cuero Nappa opcional, inserciones de aluminio cepillado y un volante deportivo multifunción calefactable. Los asientos delanteros, con ajuste eléctrico y función de masaje, invitan a recorrer kilómetros sin fatiga. El techo panorámico de cristal, dividido en dos tramos, inunda de luz el interior y realza la sensación de amplitud.

En marcha: suavidad y respuesta

El motor 2.0 TFSI de 204 CV responde con una entrega de potencia lineal y progresiva. Desde apenas 1.500 rpm, los 340 Nm de par empujan con decisión, haciendo que el Q5 Sportback se sienta más ligero de lo que realmente es. El sistema microhíbrido de 48V, con su motor eléctrico de 24 CV, elimina cualquier sensación de retardo y permite recuperar energía en las deceleraciones.

El cambio S tronic de doble embrague y siete relaciones es un prodigio de rapidez y suavidad. En modo Dynamic, las levas tras el volante permiten un manejo más deportivo, mientras que en modo Efficiency el coche tiende a circular en punto muerto con el motor apagado, ahorrando combustible.Puestos a sacarle un pero, el gran tamaño de los retrovisores exteriores, en algunas ocasiones nos impide ver correctamente el entorno, especialmente en rotondas o cufrc¡vas cerradas.

Comportamiento dinámico: preciso y seguro

La suspensión neumática adaptativa opcional es uno de los grandes aciertos. Filtra las irregularidades con una suavidad propia de una berlina de lujo, pero endurece lo suficiente en curvas para controlar la inclinación de la carrocería. La dirección progresiva aporta un tacto directo y comunicativo, mientras que la tracción quattro, con su reparto de par entre ejes, ofrece un agarre impecable incluso en asfalto mojado.

En carreteras reviradas, el Q5 Sportback se comporta con una agilidad sorprendente para un SUV de casi dos toneladas. Los frenos, potentes y modulables, transmiten seguridad absoluta.

Consumo y vida a bordo

Tras una ruta mixta, con un andar ligero, de 780 km, el consumo medio se ha situado en 7,4 l/100 km, una cifra excelente para un vehículo de estas dimensiones y prestaciones. En ciudad, el sistema de asistencia al aparcamiento con cámara 360º facilita las maniobras, y la visibilidad, a pesar de la caída del techo, sigue siendo buena gracias a los sensores y espejos retrovisores.

El  buen maletero, con 515 litros, ha albergado sin problemas el equipaje de cuatro ocupantes.

Veredicto final: paso adelante de Audi

El Audi Q5 Sportback TFSI 204 CV quattro S tronic con acabado S-line, es una síntesis brillante de estilo, tecnología y dinamismo. No es el SUV más barato, con precios desde 60.418 euros,  pero ofrece una experiencia de conducción que justifica cada euro. Para quienes buscan diferenciación sin renunciar a la funcionalidad, es la elección más inteligente y atractiva del mercado.

 

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