Esta generación del Mercedes-Benz GLC, conocida internamente como X254, llega al mercado con una carrocería que crece 6 centímetros hasta los 4,72 m. Su evolución dimensional se traduce en un habitáculo más generoso cuatro o cinco ocupantes. En esta segunda generación —tercera si contamos el antiguo GLK—, el maletero aumenta su capacidad de 550 a 600 litros, con formas regulares y un doble fondo muy bien compartimentado que facilita la carga de todo el equipaje sin esfuerzo, aspectos que refuerzan su vocación familiar y viajera.
Diseño exterior atractivo y clásico
El diseño exterior de este GLC, mantiene las líneas maestras de la generación anterior, con una evolución estética que aporta modernidad sin romper con la identidad visual de la marca y con un Cx mejorado, mientras que el interior destaca por la calidad de los materiales, la amplitud para los ocupantes y un elevado nivel de personalización que permite ajustar el ambiente del vehículo al gusto del propietario.
Excelente equipamiento
Este habitáculo es sofisticado y moderno, con dos grandes pantallas (12,3 pulgadas para la instrumentación y 11,9 en vertical para el sistema multimedia) protagonizan un salpicadero con escasos botones físicos. La pantalla central, concentra numerosas funciones; su manejo es rápido y preciso, sin embargo, los pocos botones que sobreviven son hápticos en el volante, una opción que no nos acaba de convencer, porque ofrecen menos precisión que un mando convencional, especialmente en el control de volumen, que en una semana de uso, no conseguimos dominar. No obstante, los mandos por voz, con su "Hola Mercedes", funcionan perfectamente, y evita andar toqueteando la pantalla u otros mandos.
Compañero de viaje ideal
Las múltiples posibilidades de personalización con la gran baza del fabricante germano: tapicerías variadas, asientos de distintos tipos,, sistemas de iluminación ambiental sofisticados y molduras decorativas de madera, plástico o aluminio. En conjunto, el GLC 200 4Matic representa lo mejor del segmento: prestigio, tecnología, versatilidad y confort en un único vehículo.
En el capítulo dinámico, este GLC ofrece una conducción muy agradable gracias a un chasis que transmite una gran sensación de seguridad, una suspensión bien calibrada que filtra con eficacia las irregularidades del terreno y un aislamiento acústico que minimiza las filtraciones de ruido procedentes del motor, la rodadura o el viento. Esta puesta a punto convierte al SUV alemán en un compañero de viaje especialmente apreciado en trayectos largos, donde el confort de marcha se convierte en un valor diferencial.
Tecnología microhíbrida
La oferta mecánica del GLC 2023 se caracteriza por estar completamente electrificada, ya sea mediante sistemas híbridos ligeros de 48 voltios o mediante tecnologías híbridas enchufables. La que hemos probado es la opción de gasolina: el GLC 200 de 204 CV, gracias a la hibridación ligera de 48 voltios y ofrece la etiqueta Eco de la DGT asociado a la tracción total, que tiene un precio de 59.965 euros. El sistema microhíbrido de 48 V incluye un pequeño motor eléctrico de 17 kW que cumple tres funciones: respalda las prestaciones en momentos puntuales, recupera energía para la red de 12 voltios y actúa como motor de arranque con gran suavidad y rapidez. El coche puede avanzar por inercia con el motor de combustión apagado, aunque el eléctrico nunca llega a impulsarlo por sí solo.
Dinámicamente, el GLC 200 4Matic ofrece un equilibrio acertado entre comodidad y eficacia. Su espíritu es claramente familiar: no invita conducción deportiva, pero proporciona un buen nivel de confort. Durante nuestra prueba, el consumo medio se situó en unos 7,6 litros/100 km, una cifra muy razonable para un vehículo de casi 2.000 kilos.
Seguimos dando un notable a este modelo, que es la versión más económica de esta gama, pero nos ha parecido una elección de compra muy inteligente y acertada.
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.