Ponerse al volante del Audi Q6 e-tron Performance es hacerlo de uno de los SUV eléctricos más importantes de la marca de los cuatro aros, una variante de acceso a las baterías de gran capacidad que, con sus 326 CV, promete ser una de las opciones más equilibradas de la gama.

Se ofrece con dos carrocerías

Este Q6 e-tron, en su versión Perfomance, puede elegirse también con la elegante carrocería Sportback, y llega para situarse en el centro del disparado mercado eléctrico premium, compitiendo de tú a tú con rivales como el BMW iX3, el Ford Mustang Mach-E o el Tesla Model Y, aunque con un precio sensiblemente superior ya que, en esta versión Performance, se arranca en torno a los 80.000 euros.

Plazas muy anchas y entorno premium

Nada más abrir la puerta, el habitáculo sorprende por su amplitud. La anchura es una de sus grandes bazas, gracias a una carrocería que roza los dos metros. Donde realmente da un salto cualitativo es en el diseño del salpicadero, que estrena una filosofía digital. La doble pantalla OLED curva (11,9 y 14,5 pulgadas) es la reina del mando, ofreciendo una calidad de imagen y una fluidez sobresalientes.

Un habitáculo fascinante, con escasos mandos físicos

El problema, como en tantos coches modernos, es que se han eliminado algunos botones físicos, como los que regulan la climatización, lo que obliga a gestionar casi todo desde la pantalla. Aunque, el sistema está bien organizado y el asistente de voz es excelente, al principio se echa de menos la inmediatez de los mandos tradicionales. A esto se suma un peculiar módulo en la puerta del conductor que agrupa luces, espejos y memorias, una decisión que requiere un breve periodo de adaptación. Pero, una vez superado ese trámite, uno descubre un habitáculo tecnológicamente fascinante, con detalles como la tira luminosa ambiental o un head-up display de realidad aumentada que es, sencillamente, toda una referencia, incluso, en ocasiones, con un exceso de información.

Recargas rápidas y consumos algo elevados

Pero lo realmente importante sucede cuando el Q6 e-tron Performance se pone en movimiento. Basado en la plataforma PPE (compartida con el Porsche Macan Eléctrico), este Audi equipa la batería grande de 95 kWh de capacidad útil, lo que le permite homologar autonomías competitivas. Sin embargo, en la práctica, el consumo se revela algo elevado, lo que lleva la autonomía real a registros más normales de lo que su enorme batería sugiere. Afortunadamente, la arquitectura de 800 V permite recargas ultrarrápidas de hasta 260 kW, pudiendo recuperar del 10 al 80% de la carga en apenas 21 minutos, una tranquilidad en viaje.

En nuestra prueba, recorrimos un trayecto de ida y vuelta Valencia-Candanchú, cargados a tope. En total, algo más de 1.000 kilómetros, y con una velocidad media elevada, como si se tratara de un coche con motor atmósferico. Saliendo de casa al 90% y con dos paradas de ida, llegamos a Candanchú con una autonomía del 30%. Al regreso, inciamos nuestro trayecto con una autonomía del 80% y volvimos a recargar en idéntidos cargadores, llegando con una autonomía del 25%. El costo de las recargas, fué de 145 euros en total.

Este modelo no busca deportividad extrema, primando el confort de marcha

Dinámicamente, el carácter del Performance es el de un SUV de lujo. No busca la deportividad extrema, sino un confort de marcha sobresaliente. Con la suspensión neumática adaptativa opcional, el Q6 e-tron se convierte en un devorador de kilómetros excepcional, filtrando cualquier irregularidad del asfalto y creando una burbuja de tranquilidad. La dirección es precisa y el aislamiento acústico excelente.

Un compañero de viaje ideal

En definitiva, el Q6 e-tron Performance es un SUV eléctrico que destaca por su tecnología puntera, un interior amplio y moderno (aunque con una curva de aprendizaje) y un confort de marcha sobresaliente, que lo convierte en un compañero de viaje ideal, lastrado únicamente por un consumo algo elevado para el tamaño de su batería

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