Aunque no hemos podido, de momento, verlo de cerca, Dacia ha vuelto a cumplir el calendario de actualizaciones anuales de su Spring. La plataforma se ha reforzado, estrena motores de 70 y 100 CV (frente a los anteriores 45 y 65 CV) e incorpora por primera vez una barra estabilizadora de serie. El consumo se ha contenido en 12,4 kWh/100 km y el precio sigue siendo imbatible: desde 11.350 euros o 65 €/mes. Sin embargo, no se puede eludir la cuestión de fondo: la autonomía declarada se queda corta para lo que hoy se espera de un eléctrico algo polivalente.
Nueva batería, pero con escasos avances
La nueva batería LFP de 24,3 kWh —que estrena tecnología en el Grupo Renault— supone un avance en durabilidad, seguridad térmica y coste. Pero sus cifras de capacidad apenas varían respecto al modelo saliente. El resultado es una autonomía WLTP de 225 km en ciclo mixto con llantas de 15 pulgadas. Dacia argumenta que sus clientes recorren una media de 34 km diarios y que con esa cifra se cubre toda la semana. El razonamiento es válido para un segundo coche de ciudad, pero resulta limitante para cualquiera que necesite desplazamientos interurbanos habituales o afronte un viaje de fin de semana sin planificar recargas con ansiedad.
Mejoras aerodinámicas y de potencia
Las mejoras dinámicas son innegables. La rigidez estructural aumenta, la barra estabilizadora afina el paso por curva y la aerodinámica se ha optimizado (SCx de 0,660 frente a 0,745). Los nuevos motores, sobre todo el de 100 CV, transforman por fin las recuperaciones: de 80 a 120 km/h se hacen en 6,9 segundos, frente a los 14,0 segundos del anterior 65 CV. Eso permite circular por autopista con un mínimo de solvencia, algo que antes rayaba lo temerario. La frenada, con asistencia más potente, también gana en seguridad.
Autonomía, su gran debilidad
Pero el problema de fondo persiste: la autonomía real, sobre todo en invierno o a velocidad de vía rápida, bajará probablemente de los 200 km. El nuevo cargador DC de 40 kW (opcional) reduce la parada del 20 al 80 % en 29 minutos, lo que palía parcialmente la carencia. Sin embargo, en un mercado donde los rivales más directos empiezan a superar los 300 km WLTP con precios cada vez más ajustados, Spring sigue anclado en la lógica del urbano puro. Dacia ha mejorado el coche donde cojeaba —prestaciones, estabilidad, recarga rápida—, pero esquiva la conversación incómoda: para quien necesite algo más que trayectos cortos, 225 km son apenas un peaje, no una solución.