Tras ponernos al volante del nuevo Audi SQ7 2025, la sensación predominante es la de conducir un vehículo que se resiste a abandonar una filosofía en peligro de extinción: la del gran SUV de lujo impulsado por un bloque V8 de la vieja escuela.

Aunque la base de esta segunda generación acumula una década de trayectoria, la reciente actualización estética y tecnológica le permite mantenerse vigente frente a rivales más jóvenes.

Imponente, desde todos sus ángulos

Al aproximarnos, destacan sus nuevos grupos ópticos HD Matrix LED con tecnología láser, cuya firma lumínica pudimos personalizar digitalmente, junto a una zaga que ahora luce pilotos OLED con diseños configurables. Los detalles específicos de esta variante S, como las pinzas de freno rojas tras las enormes llantas de 22 pulgadas y la cuádruple salida de escape ovalada, subrayan un carácter deportivo que, sin embargo, no renuncia a la sobriedad característica de la firma de Ingolstadt.

Habitáculo tecnológico y más que espacioso

El habitáculo sigue siendo un referente en calidad constructiva, con un uso extensivo de microfibra Dinamica y cuero que envuelve a los siete ocupantes. La versatilidad es notable; la segunda fila de asientos permite ajustes individuales y el espacio para las piernas es generoso, mientras que la tercera fila de accionamiento eléctrico resulta funcional para trayectos cortos o para niños. Con cinco plazas en uso, el maletero ofrece unos impresionantes 793 litros de capacidad.

El punto crítico reside en la ausencia de hibridación ligera de 48V para la propulsión, lo que impide al SQ7 obtener el distintivo ECO en el mercado español, a diferencia de algunos de sus competidores directos. Con un precio que parte de los 128.900 euros, este Audi se confirma como una herramienta de precisión mecánica y confort absoluto para quienes priorizan el carácter de un motor de ocho cilindros frente a la eficiencia electrificada.

Agilidad sorprendente en todo tipo de terreno

​Al iniciar la marcha, el protagonista absoluto es el motor V8 biturbo de 4.0 litros. Sus 507 CV y 770 Nm de par motor mueven con una agilidad sorprendente las más de 2,3 toneladas de peso, permitiéndonos registrar una aceleración de 0 a 100 km/h en apenas 4,1 segundos.

Contundencia y refinamiento

La entrega de potencia es contundente pero refinada, gestionada por una transmisión tiptronic de ocho velocidades que trabaja en total armonía con la tracción integral permanente quattro. Durante nuestra prueba, pudimos comprobar la eficacia del sistema de desconexión selectiva de cilindros, que desactiva cuatro de ellos en condiciones de baja carga para intentar mitigar un consumo que, en uso real y mixto, se situó en unos elevados pero lógicos 14,4 litros cada cien kilómetros.

Comportamiento muy deportivo, pese a su elevado peso

​En el apartado dinámico, nuestra unidad de pruebas equipaba el tren de rodaje avanzado, una opción que consideramos fundamental para este modelo. Gracias a la estabilización activa electromecánica del balanceo, que utiliza motores eléctricos de 48 voltios, el SQ7 logra girar sorprendentemente plano en zonas reviradas, minimizando las inercias de su carrocería. Esto, sumado al diferencial deportivo con vectorización de par y a una dirección integral en las cuatro ruedas muy directa, camufla las dimensiones del vehículo, dotándolo de una agilidad propia de segmentos inferiores. No obstante, al circular por autopista en modo confort, la suspensión neumática filtra las irregularidades con maestría, recordándonos que estamos ante un devorador de kilómetros excepcional.

 

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