A mucha gente le formulan la pregunta en juegos o ciertos tests: ¿qué cenarías si supieras que es la última noche de tu vida? También se podría haber hecho extensible la cuestión a un dinosaurio, por qué no. Y ahora, se ha descubierto qué fue lo último que comió un dinosaurio, de 110 millones de años y 1.300 kilogramos, antes de morir y de que el mar lo arrastrase, ya cadáver, en lo que ahora es el norte de Alberta (Canadá): una ensalada de hojas de helecho con toques de carbón.
Es más, se ha descubierto hasta quién acompañó en el banquete a este nodosaurio -un tipo de dinosaurio acorazado- que se encontró en 2011 durante unas excavaciones mineras: cenó con un anquilosaurio, así lo evidencian los fósiles increíblemente completos que, desde ese 2011, ha estado analizando un grupo de investigadores del Museo Royal Tyrrell de Paleontología, la Universidad de Brandon y la Universidad de Saskatchewan, en un estudio cuyos resultados se han publicado en la revista Royal Society Open Science.
De acuerdo con estos científicos, solo hay otros dos estómagos fosilizados en el mundo, pero ninguno abre puertas al pasado como lo hace este, porque los microfósiles hallados en este abdomen aportan información sobre las actividades diarias del animal, la zona donde vivía y su comida habitual.
Alrededor del 80 por ciento de la última comida de ese dinosaurio fue una especie concreta de helechos: los leptosporangiados, el grupo más amplio actualmente. También se han detectado trazas de otras plantas y ramitas tan bien conservadas que han permitido aventurar cuál era el clima en ese momento: los investigadores creen que el animal murió entre finales de primavera y mediados de verano. Investigaciones previas habían mostrado evidencia de semillas y pequeñas ramas en el intestino de este ejemplar de Borealopelta markmitchelli, pero no ofecieron información sobre los tipos de plantas que comía.
Los investigadores también vieron en el estómago del animal una cantidad considerable de carbón procedente de fragmentos de plantas quemadas, lo que los ha llevado a pensar que el animal pastaba por un área donde recientemente había tenido lugar un incendio. “Esta adaptación a la ecología del fuego es una información nueva. Al igual que los grandes herbívoros vivos hoy en día, como los alces y los ciervos, y los elefantes en África, estos nodosaurios habrían dado forma a la vegetación en el paisaje debido a su alimentación, posiblemente manteniendo áreas más abiertas por su pastoreo”, han explicado los científicos.
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