Return to Dark Tower, editado originalmente en 1981, es un juego que se niega a morir. Este otoño viviremos su particular resurrección: un regreso que llega más de cuatro décadas después con una enorme torre presidiendo el tablero y la tecnología como pieza clave. Esta reimaginación a cargo de Restoration Games nos llegará en castellano gracias a SD Games en noviembre.

Reinventando juegos del pasado

Rescatar del olvido grandes clásicos es precisamente la razón de ser de Restoration Games. El estudio nació para localizar títulos de hace años que merecían una segunda oportunidad, pero sin limitarse a una simple reimpresión. Su filosofía es clara: conservar la esencia que los hacía especiales, desechar lo que ha envejecido mal y poner al día sus mecánicas para encajar con los gustos del público actual.

El regreso de un juego de culto de 1981

Return to Dark Tower, que se suma a otros juegos "rescatados" como Thunder Road Vendetta Downforce, es una secuela directa de Dark Tower (1981) que mantiene su seña de identidad más clara: una gran torre en el centro del tablero sobre la que gira toda la partida.

La ambientación nos traslada a un reino donde la Torre llevaba siglos destruida. De pronto, empiezan a ocurrir señales inquietantes: bandadas de cuervos que caen muertos al suelo o lagos congelados en pleno verano. La amenaza que daban por muerta está de vuelta y la Torre vuelve a erigirse.

En el tablero, de uno a cuatro jugadores encarnarán a los héroes encargados de hacerle frente. A lo largo de la partida tendrán que gestionar sus recursos, purificar edificios, derrotar monstruos, cumplir misiones y subir de nivel mientras descubren a qué mal se miden realmente.

Dos grandes actos

La partida evoluciona en dos fases. En la primera parte, los héroes se preparan, mejoran sus habilidades y fortalecen el reino; pero en cuanto deciden asaltar la Torre, arranca un segundo acto mucho más intenso e impredecible donde solo dispondrán de una oportunidad para acabar con el enemigo.

A nivel de diseño, Return to Dark Tower combina mecánicas de sobra conocidas por los jugones —como la gestión de recursos y el engine building— con un componente tecnológico que hace que el propio juego reaccione en tiempo real a las decisiones de la mesa. Además, permite jugar tanto en modo cooperativo como competitivo.

La torre electrónica

Llegamos al plato fuerte. La enorme torre central no es un mero adorno: se trata de un mecanismo electrónico con motor propio que interactúa con la partida a través de una app dedicada.

El proceso de preparación es casi un ritual dentro del juego: retirar los sellos para asegurar que no queden calaveras del juego anterior, ponerle tres pilas AA, encenderla y colocarla en el centro. A partir de ahí, la aplicación va guiando el despliegue y se conecta con la Torre.

Por dentro, la torre cuenta con varios niveles giratorios y va recibiendo las calaveras que los jugadores introducen durante el juego, convirtiendo un componente físico en una fuente de tensión constante. De esta forma, la app y el módulo electrónico forman parte del motor del juego, más que ser un mero añadido.

Una caja cargada de componentes

Acompañando a la torre encontramos un tablero desplegable, 12 sellos, 16 edificios, cuatro miniaturas de héroe con sus tableros individuales, 16 losetas de virtud y 25 calaveras.

La caja se completa con 40 fichas de espíritu, 65 de enemigos, 50 de guerreros, varios mazos de cartas (corrupción, enemigos, tesoros, equipo, pociones, misiones, compañeros y pruebas), un dado de regateo, fichas de mazmorra y multitud de marcadores adicionales.

Semejante despliegue deja claro por qué Restoration Games prefiere hablar de "restaurar" juegos en lugar de reeditarlos sin más. Su objetivo es rescatar joyas olvidadas para apelar a la nostalgia de quienes los jugaron en su día, pero rediseñándolos desde cero para que enganchen a cualquiera que se acerque a ellos por primera vez.

Su trabajo no ha pasado desapercibido en la industria: Return to Dark Tower se llevó el Golden Geek 2022 al mejor juego cooperativo y estuvo nominado a mejor juego temático, innovación y producción. Ese mismo año, Board Game Quest lo coronó como mejor juego temático y mejor reimplementación, además de nominarlo a juego del año.

La Torre vuelve a levantarse en castellano

Aunque han pasado más de cuarenta años desde el título original, la idea de fondo se mantiene, poniendo en el centro de la mesa un elemento capaz de jugar contra ti. Si en 1981 sorprender con electrónica en un tablero era casi ciencia ficción, hoy el concepto regresa adaptado a la era de las aplicaciones.

Return to Dark Tower nos llega en castellano gracias a SD Games con una propuesta poco habitual hoy en día: sentar a varios héroes a la mesa para enfrentarse a una amenaza que, más allá de cartas, fichas y losetas, preside el tablero y, en cuanto empieza la partida, cobra vida propia.

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