Como cada 11 de junio se celebra el Día Internacional del Juego, lo que hace que sea un día muy especial y adecuado para recordar, tal y como conforman expertos en psicología y desarrollo infantil, que este tipo de actividades son muy importantes para ello y que aportan mucho más que entrertenimiento. De hecho, de entre todos los juegos, los de mesa se han consolidado como una herramienta capaz de potenciar el aprendizaje, mejorar las relaciones familiares y favorecer el bienestar emocional de niños y adolescentes.

Dado que gran parte del tiempo del ocio entre niños y adolescentes se desarrolla en un entorno vinculados a las pantallas, los juegos de mesa se presentan actualmente como una excelente alternativa para evitar las mismas y proponiendo un divertimento en el que disfrutan de la interacción directa con otros jugadores, desarrollan habilidades comunicativas y participan activamente. Todo ello no solo hace que se diviertan sino que al mismo tiempo desarrollen habilidades personales y sociales, que serán muy importantes para su futuro.

Así mismo, la psicóloga clínica e investigadora María Rosa Ruíz recuerda que los juegos de mesa en general y también los juegos de mesa en particular son una muy buena herramienta para aprender; de hecho, para la experta considera que su uso hace que el aprendizaje sea más natural y efectivo. "El ser humano juega desde los albores de la humanidad como instrumento de aprendizaje, sociabilidad y desarrollo personal", señala.

Los beneficios de los juegos de mesa para los niños

Diversos organismos internacionales han puesto de relieve el papel del juego en el desarrollo infantil. A través de esta actividad, los menores adquieren habilidades intelectuales, emocionales y sociales que resultan esenciales para su crecimiento. Entre las principales ventajas que aportan los juegos de mesa, la editorial DEVIR ha recopilado las siguientes:

1. Favorecen la conexión familiar

Las partidas crean espacios de encuentro entre padres e hijos en los que todos participan bajo las mismas reglas. Estos momentos compartidos contribuyen a mejorar la comunicación, fortalecer los vínculos afectivos y generar recuerdos comunes. "Cuando jugamos juntos desaparecen las jerarquías y aparece algo muy valioso: la conexión real. Compartimos atención, emociones y experiencias que generan recuerdos y fortalecen el vínculo familiar", explica Ruíz.  En este sentido, frente a otras formas de ocio más individualizadas, los juegos de mesa promueven la interacción cara a cara y el tiempo de calidad en familia.

2. Ayudan a gestionar emociones como la frustración

Ganar y perder forman parte de cualquier juego. Precisamente por ello, los expertos consideran que las partidas son una excelente oportunidad para aprender a gestionar emociones, aceptar errores y desarrollar la tolerancia a la frustración. "El juego es uno de los mejores espacios para aprender a gestionar emociones porque el error
no tiene consecuencias graves. Nos permite trabajar la tolerancia a la frustración, la resolución de conflictos o la asertividad de forma natural", afirma la mencionada psicóloga

3. Estimulan capacidades cognitivas

"Los juegos de mesa entrenan el cerebro de forma constante", explica Ruíz,  que considera que al obligarnos a pensar, planificar estrategias, mantener la atención y tomar decisiones mientras disfrutamos de la experiencia"  lo convierten en una herramienta perfecta para entrenar la atención, la memoria, la concentración y la planificación estratégica, que son algunas de las funciones mentales que entran en juego durante una partida. Estos ejercicios constantes del cerebro favorece el desarrollo cognitivo y contribuye a mantener activas diferentes capacidades intelectuales.

4. Potencian las habilidades sociales

Escuchar a los demás, respetar normas, colaborar o negociar son acciones habituales en muchos juegos de mesa. Estas dinámicas ayudan a desarrollar competencias sociales que después pueden trasladarse a otros ámbitos de la vida cotidiana. Asimismo, fomentan la empatía y la capacidad de comprender distintos puntos de vista. "Jugar implica compartir, negociar, escuchar y colaborar. Son habilidades sociales que se entrenan durante la partida y que después trasladamos a muchos otros ámbitos de nuestra vida", explica la especialista.

5. Contribuyen al bienestar emocional

Además de sus beneficios educativos, los juegos de mesa generan emociones positivas y ayudan a reducir el estrés. Compartir una actividad lúdica favorece la relajación y refuerza el sentimiento de pertenencia al grupo. En el caso de los niños, también supone una oportunidad para sentirse escuchados y acompañados dentro del entorno familiar. "Cuando jugamos liberamos tensiones, mejoramos nuestro estado de ánimo y nos sentimos conectados con las personas que tenemos alrededor. Para los niños, además, supone sentirse escuchados, acompañados e importantes dentro del entorno familiar", concluye Ruíz.

Una actividad con beneficios para todas las edades

Aunque suelen asociarse principalmente a la infancia, los expertos recuerdan que los beneficios de los juegos de mesa se extienden a todas las etapas de la vida. Desde la mejora de las habilidades cognitivas hasta el fortalecimiento de las relaciones sociales, jugar continúa siendo una herramienta útil para el aprendizaje y el bienestar emocional tanto de niños como de adultos.

Por ello, coincidiendo con el Día Internacional del Juego, especialistas y entidades vinculadas al sector reivindican la importancia de reservar tiempo para una actividad que combina diversión, aprendizaje y desarrollo personal.

Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora