Aunque la concentración absoluta en entrenamientos, charlas tácticas y preparación física son tres ingredientes muy importantes para los jugadores de la selección española desplazados en el continente americano para el Mundial 2026, también es cierto que para dar lo mejor de sí mismos es igualmente importante descansar, desconectar, tener un tiempo de asueto.
Precisamente por eso Pedri, Dani Olmo, Pau Cubarsí, Víctor Muñoz y Aymeric Laporte se han dejado un hueco en su apretada agenda mundialista para participar en una partida de Hombre Lobo de Castronegro, uno de esos juegos de mesa clásicos que parece que nunca pasan de moda y que pueden unir a generaciones entorno a una mesa. De hecho, junto a ellos han participado Iñaki Ruiz, que organizó la sesión en compañía de los hermanos Javi y Eric Ruiz, creadores de contenido conocidos como xBuyer y MiniBuyer.
Para Asmodee, editora del juego en España, que La Roja se haya acercado a disfrutar de Hombres Lobo de Castronegro "es una prueba de que este juego ha trascendido su estatus de mero producto y se ha convertido en un fenómeno social que disfrutan millones de personas en todo el mundo. Si te digo que es un juego que une generaciones, no exagero, porque precisamente este año estamos celebrando el 25º aniversario de su lanzamiento. Así que nos tomamos esto como un pequeño regalo de cumpleaños por parte de la selección".
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El juego que ha conquistado el vestuario de España
No hay duda de que Hombre Lobo de Castronegro es uno de los juegos de mesa de roles ocultos más conocidos de todos los tiempos. Su principa éxito radica en que el juego publicado originalmente en 2001 por Dimitry Davidoff, Philippe des Pallières y Hervé Marly es muy fácil de aprender y que, además, puede ser organizado para ser jugado y disfrutado a partir de 8 y hasta para 18 personas.
En Los Hombres Lobo de Castronegro, los jugadores viajan hasta una tranquila aldea que vive atemorizada por la presencia de unos hombres lobo infiltrados entre sus vecinos. Cada noche, estas peligrosas criaturas atacan en secreto a un habitante del pueblo, mientras que durante el día el resto de jugadores debe debatir, intercambiar sospechas y decidir quién podría esconder su verdadera identidad.
Al comienzo de la partida, un narrador reparte de forma aleatoria las cartas de personaje, asignando a cada participante un rol secreto. Algunos serán aldeanos cuyo objetivo consiste en descubrir a los impostores, mientras que otros pertenecerán al bando de los hombres lobo y deberán ocultar su identidad el mayor tiempo posible para eliminar al resto sin levantar sospechas.
Gracias a esta combinación de deducción, engaño y debate, cada partida se desarrolla de una manera diferente y mantiene la tensión hasta el desenlace. Lo habitual es que las sesiones duren alrededor de media hora aunque muy probablemente muchos querrán jugar más.
Mentiras, sospechas y estrategias
La gracia del juego reside en que nadie conoce la identidad del resto de participantes. Los hombres lobo deben fingir ser ciudadanos inocentes mientras intentan sembrar la duda entre el grupo. Los aldeanos, en cambio, tienen que interpretar gestos, contradicciones y argumentos para descubrir a los impostores antes de que sea demasiado tarde.
De hecho, durante la partida protagonizada por los futbolistas españoles no faltan precisamente estos momentos. Las explicaciones improvisadas y las bromas convierten la sesión en una competición tan intensa como divertida.
Cada eliminación cambia por completo el rumbo de la partida y obliga a replantear todas las teorías, lo que explica por qué este tipo de juegos resulta tan adictivo incluso entre deportistas de élite.
Un clásico que sigue conquistando jugadores
A pesar de los años transcurridos desde su lanzamiento, Hombre Lobo de Castronegro continúa siendo una referencia dentro de los juegos de deducción social. Su combinación de engaño, intuición y capacidad de persuasión hace que cada partida sea completamente diferente.
El vídeo protagonizado por los jugadores de la selección española demuestra que no hace falta un tablero repleto de miniaturas o reglas complejas para disfrutar de una gran experiencia. En ocasiones, basta con unas cuantas cartas, un grupo dispuesto a mentir... y mucha capacidad para descubrir quién es el auténtico lobo antes de que sea demasiado tarde.
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