La cantante sueca Zara Larsson se ha convertido en el centro del debate político y social tras compartir una serie de publicaciones en sus redes sociales en las que se manifestó abiertamente en contra de los agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).

En una primera historia, Larsson enumeró una serie de posturas que, según ella, suelen ser estigmatizadas por sectores conservadores: “Amo a los inmigrantes, amo a los criminales, amo a las personas trans, amo los abortos, amo a las personas queer, amo a las mujeres libres, amo la asistencia social, odio con todo a ICE”.


La cantante siguió respondiendo a quienes la cuestionaban en los mensajes directos de sus redes. Contó que había gente escribiéndole “People in my DM are like ‘aahhhh criminals?!?!?!?’”, a lo que ella respondió con claridad que sí, que precisamente por eso hablaba de criminalización: explicó que la razón por la cual su pareja, a quien describió como “dulce, amoroso, amable, compasivo, inteligente, generoso, talentoso y atento”, no puede entrar a Estados Unidos desde que comenzaron su relación, hace casi seis años, es porque tiene antecedentes penales. Aclaró con ironía que esos antecedentes eran por marihuana, añadiendo que ya no figuraban oficialmente en su registro pero aun así sigue sin poder ingresar.

En tono provocador, dijo que ella preferiría mil veces tener a alguien que haya fumado crack en su sofá que un agente del ICE en su casa, porque, según ella, esos agentes también son criminales, violentos, secuestradores y llenos de odio.

La artista profundizó su postura en una extensa publicación posterior, cuestionando duramente la conducta y motivaciones de los agentes migratorios. En esta ocasión habló de “masculinidad tóxica”, “miedo a la gente” y “falta de empatía”, y se preguntó si quienes integran ICE se sienten satisfechos al “aterrorizar comunidades y familias”. Además analizó irónicamente si se trata de una mezcla de masculinidad tóxica, ego frágil, miedo a la gente y bajo coeficiente intelectual, y si de verdad sienten que es “genial” volver a casa después de un día de aterrorizar comunidades, o solo cuando llevan el uniforme y tienen la cara cubierta.

Explicó que estaba confundida por la indignación de los seguidores conservadores cuando decía que amaba a los “criminales”, refiriéndose a su novio y al absurdo de que técnicamente se le considerara así por fumar un porro según la ley sueca. Dijo: “Estoy confundida. Los seguidores de Trump se enfadan muchísimo porque digo que amo a los criminales cuando hablo de mi novio y lo ridículo de que siquiera técnicamente lo sea por fumar un porro según la ley sueca. Pero… ellos votaron por uno… con 34 delitos graves… para ser… presidente”.

Argumentó que muchas personas van a la cárcel por delitos menores, mientras que otras cometen crímenes peores y pueden gobernar un país. Señaló que que alguien haya sido condenado por un delito no significa que sea mala persona. Por el contrario, muchas personas malas están en libertad, especialmente hombres que han cometido abusos o agresiones sexuales contra sus parejas o exparejas, sin que la justicia los sancione.

En tono directo y crítico, Larsson añadió que resulta irónico que algunos la acusen de apoyar a pedófilos o asesinos, cuando ella, en cambio, no celebra ni considera heroica a la policía que mata civiles. Criticó que todo lo que hacen los uniformados se justifique moralmente de forma automática: “Intentar justificar un trato injusto porque los ‘inmigrantes ilegales son criminales’ según ICE solo por la palabra ‘ILEGAL’ es una locura. Además, ojo, quedarse en EE. UU. sin papeles es una infracción civil, no un delito penal”.

Ese tipo de críticas de Larsson cobran aún más fuerza en un momento de máxima tensión en Estados Unidos: el pasado 7 de enero, un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) mató a tiros a la ciudadana estadounidense Renee Nicole Good, de 37 años, en Minneapolis durante una operación migratoria, un hecho que ha generado protestas nacionales y un intenso debate político y social. Grupos de derechos humanos y líderes locales, como el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y el gobernador de Minnesota, Tim Walz  han rechazado la defensa oficial de que el agente actuó en “defensa propia”, y varios videos compartidos en redes parecen contradecir esa versión. Las manifestaciones piden responsabilidades, cuestionan el uso de fuerza letal y reclaman que ICE abandone las calles de la ciudad.

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