Karlos Arguiñano es una de las figuras televisivas españolas más emblemáticas para el público. El cocinero sigue triunfando con su Cocina Abierta en Atresmedia, programa en el que mientras elabora sus recetas se muestra cercano con los espectadores a través de chistes o anécdotas. En ocasiones, el chef también ha aprovechado su espacio para lanzar importantes mensajes, como es el caso que han recuperado las redes. En 2024, en plena ofensiva hebrea contra Gaza, el vasco mandaba unas palabras a Netanyahu y, ahora, en plena ofensiva de Israel contra Líbano, vuelven a cobrar relevancia

Arguiñano cocinaba unas alubias cuando, de repente, se acordaba del líder hebreo, al que recomendaba ponerse un poco frente a los fogones para tratar de frenar su violencia: "¿Sabéis de qué me estoy acordando ahora? De Netanyahu. Cocina un poquito, Netanyahu, que te va a cambiar el carácter. Te lo digo como lo siento. Te lo dice un abuelo de trece nietos". 

"Mira, mira, Netanyahu. Mira lo que es esto. Por favor, vamos a parar, vamos a parar un poquito", le pedía. Estas palabras de Arguiñano tenían lugar en 2024, cuando Israel ya llevaba meses acabando con la población gazatí en su última ofensiva tras el 7 de octubre. Ahora, los usuarios de X -anterior Twitter- han vuelto a recuperarlas al volver a cobrar más sentido que nunca. Desde hace un mes, el ejército hebreo sigue los mismos pasos que dieron en la Franja sobre Líbano.

Los usuarios acompañaron el vídeo de palabras como las siguientes, con las que aplaudieron al cocinero: "Arguiñano le dice a 'Satanyahu' que pare mientras cocina unas habichuelas. Genialidad histórica", "Se merece una condecoración al mérito civil solo por su mensaje a Netanyahu mientras cocinaba unas alubias", "Arguiñano es un crack y de ahí no me bajo", "Un grande", "Siempre será la mas absoluta de mis cabras" o "Imagina no querer a una persona que mientras cocina condena a Netanyahu", son algunos de los mensajes que se han podido leer.

El plan de Netanyahu: la "Gran Israel"

Israel afronta la cuarta semana de guerra contra Irán con una doble dinámica: superioridad militar sobre el terreno y una creciente ampliación del conflicto a otros frentes regionales, en paralelo a un endurecimiento del discurso de Benjamin Netanyahu. La ofensiva, iniciada el 28 de febrero junto a Estados Unidos, ha evolucionado desde ataques quirúrgicos contra instalaciones nucleares hacia una campaña más amplia que golpea infraestructuras energéticas, redes logísticas y la propia cúpula del régimen iraní.

En los últimos días, Israel ha intensificado sus operaciones con bombardeos sobre posiciones de Hezbolá en Líbano -con víctimas y nuevas órdenes de evacuación en el sur de Beirut- y ha confirmado que mantendrá la ocupación militar del sur libanés para crear una zona de seguridad frente a la milicia chií. Al mismo tiempo, continúa la presión directa sobre Irán, tras ataques previos contra el estratégico yacimiento de gas de South Pars, clave para la economía iraní, dentro de una estrategia orientada a asfixiar su capacidad energética.

La respuesta iraní, aunque más limitada en impacto, mantiene la tensión sobre territorio israelí. En las últimas jornadas se han registrado lanzamientos de misiles contra zonas sensibles como Dimona o Arad, con decenas de heridos, así como impactos previos en el área de Tel Aviv y daños en Jerusalén tras la interceptación de proyectiles. Este intercambio constante refuerza la sensación de guerra abierta y sostenida, sin un horizonte claro de contención.

En el plano político, Netanyahu ha elevado el tono de forma significativa. El primer ministro asegura que Israel está “aplastando” a Irán y ha hecho un llamamiento explícito a la comunidad internacional para que se sume a la ofensiva, enmarcando el conflicto como una batalla global. En paralelo, ha defendido que los avances militares deben aprovecharse para imponer un acuerdo que garantice los “intereses vitales” de Israel, aunque desde su propio entorno se reconoce el escepticismo sobre una negociación real con Teherán. 

Ese discurso convive con planteamientos más ambiciosos: Netanyahu ha llegado a sugerir que una ofensiva aérea no bastará y que podría ser necesaria una operación terrestre para provocar la caída del régimen iraní. Además, ha planteado redibujar el mapa energético regional tras la guerra, impulsando rutas de petróleo y gas que refuercen la posición estratégica de Israel.

Este giro no es improvisado. Israel lleva años preparando el escenario actual mediante operaciones encubiertas dentro de Irán, que han facilitado los golpes iniciales de la ofensiva. Con un amplio respaldo interno y la iniciativa militar, Netanyahu afronta ahora una nueva fase de su gran plan, el de crear una "Gran Israel". Y, para ello, no se ha escondido: deben seguir en Líbano los mismos pasos que dieron en Gaza.

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