Este jueves, desde La Revuelta, Jorge Ponce llegaba con una sección sobre la comunión en la que analizaba distintos trajes. Junto a Broncano, ambos humoristas vacilaban sobre Abogados Cristianos, la asociación de ultraderecha que ya se ha querellado contra algunos rostros mediáticos como Héctor de Miguel, Lalachus o incluso el mismo presidente de TVE.
El colaborador, que mostraba una fotografía de él mismo vestido por su primera comunión, se refería a algunos términos religiosos. A sabiendas que la asociación está atenta a cualquier mínima cuestión para querellarse, Ponce bromeaba: "Están ahora mismo los de Abogados Cristianos así, a ver qué decimos. Como nos baile un número...".
Así, el humorista malagueño mandaba un mensaje mirando a cámara: "Abogados Cristianos, me dirijo a vosotros. Se viene una sección en la que vamos a hablar sobre la comunión sin atacar ni un poquito a la fe", les advertía. Con su característica ironía añadía: "Nos van a llamar para decirnos chapeau". David Broncano continuaba bromeando en el mismo sentido: "No solo no os vamos a demandar, sino que demandadnos vosotros".
Abogados Cristianos y la batalla legal contra la tele y el humor
En los últimos años, la Fundación Española de Abogados Cristianos se ha convertido en un actor recurrente en los tribunales españoles por presentar querellas y denuncias relacionadas con contenidos televisivos y humorísticos que, a juicio de esta organización, vulneran los “sentimientos religiosos” de los creyentes cristianos. Aunque muchas de estas acciones no prosperan, han generado un debate intenso sobre los límites de la libertad de expresión y el humor frente a la protección de símbolos religiosos.
Una de las más recientes controversias se originó en la transmisión de las campanadas de fin de año 2024 en RTVE, cuando la actriz y humorista Lalachus mostró ante millones de espectadores una estampa del Sagrado Corazón de Jesús con la cabeza de la vaquilla del programa Grand Prix, una broma visual que mezclaba iconografía religiosa con cultura popular.
Abogados Cristianos presentó inmediatamente una denuncia penal contra Lalachus, el presentador David Broncano, la Corporación RTVE y su presidente, alegando que aquello constituía un delito de odio y un agravio contra los sentimientos religiosos de los católicos. Para la organización, la utilización satírica del símbolo religioso fue un claro “menosprecio y burla hacia los ritos y creencias del catolicismo”.
El caso de las campanadas no fue aislado. Abogados Cristianos también llevó a los tribunales al humorista Héctor de Miguel, conocido como Quequé, tras sus comentarios en un programa de radio en los que bromeó sobre “dinamitar el Valle de los Caídos” y propuso apedrear a sacerdotes pederastas.
El proceso contra Quequé ha tenido distintos episodios: inicialmente un juez de Madrid vio indicios de delito de odio y abrió investigación, e incluso se libró una citación para que el cómico compareciera como investigado. Sin embargo, la Audiencia Provincial de Madrid terminó archivando esa investigación al considerar que las bromas no constituyen una incitación real al odio religioso, aunque Abogados Cristianos anunció que recurriría.
La polémica derivada de estas acciones no se limita a cifras o carpetas judiciales: ha provocado respuestas divididas en la sociedad y en el propio mundo mediático. Algunos sectores defienden que la organización simplemente protege creencias legítimas, mientras que otros sostienen que estas querellas buscan coartar la crítica y el humor satírico en espacios públicos. Opiniones encontradas también han surgido en redes sociales y entre profesionales de los medios, que advierten sobre el riesgo de que la amenaza de acciones legales pueda reducir la creatividad o la ridiculización crítica de instituciones o símbolos religiosos
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