El aterrizaje de Rueda la Letra en las tardes de Telecinco prometía ser el gran revulsivo que la cadena necesitaba para salir del bache, pero la realidad de los audímetros ha dictado una sentencia muy diferente. Tras sus primeras once emisiones, el formato presentado por Carlos Sobera no solo no ha logrado despuntar, sino que se ha convertido en un nuevo dolor de cabeza para los despachos de Fuencarral, moviéndose en unos datos insuficientes que lo alejan por completo de la batalla por el liderazgo y del ansiado doble dígito.
El recorrido diario de Rueda la Letra refleja a la perfección esta preocupante inestabilidad en los audímetros. Tras debutar el lunes 7 de septiembre con su máximo hasta la fecha (9,1% de cuota y 624.000 espectadores), el concurso firmó una primera semana a la baja: anotó un 8% y 587.000 seguidores el martes 8; un 7,8% y 692.000 el miércoles 9; un 8,2% y 545.000 el jueves 10; y cayó a su peor marca el viernes 11 con un escueto 7,1% y 476.000 espectadores. El intento de testarlo en el fin de semana a las 20:00 horas tampoco surtió efecto, conformándose con un frío 6,6% (477.000) en la tarde del sábado 12 y un 7,7% (643.000) el domingo 13. Lejos de remontar, su segunda semana ha confirmado el estancamiento en la parrilla: arrancó el lunes 14 con un 8,3% (576.000), bajó al 7,9% (537.000) el martes 15 y al 7,4% (519.000) el miércoles 16, logrando un levísimo respiro el jueves 17 con un 8,5% y 557.000 fieles. Un espejismo efímero, ya que para cerrar su segunda semana en antena, el viernes 18 el formato volvió a tropezar igualando su peor cuota con un preocupante 7,1% y cayendo a un nuevo mínimo de 475.000 espectadores.
Un "salvavidas" que empeora la franja
La llegada de este formato, que recupera la icónica prueba final bajo el nombre de 'La Rueda', tenía como objetivo principal dinamizar una franja central muy debilitada. Sin embargo, el programa ha quedado atrapado en tierra de nadie. Actualmente se sitúa entre la oferta más débil de la sobremesa, El verano se mueve, que ronda el 6% (y que inexplicablemente fue renovado a pesar de su peor rendimiento frente a De Lunes a Viernes) y el único formato de la tarde que logra asomarse ocasionalmente a la barrera del 10% (¡Allá tú!).
El mayor varapalo para Mediaset es que Rueda la letra ha fracasado en su misión fundacional: mejorar la situación heredada. De hecho, el magacín De Lunes a Viernes, que ocupaba previamente esa franja, cosechaba de media una audiencia superior a la del nuevo certamen de letras. A pesar de las expectativas, el formato ha sido incapaz de hacer sombra a su competidor directo, Y ahora Sonsoles, deambulando sin rumbo fijo en la parrilla y estancado en unos alarmantes unidígitos de cuota de pantalla.
Crisis de reputación: del plagio a las preguntas recicladas
A la frialdad de los datos se suma una severa crisis reputacional que ha minado la credibilidad del formato desde su misma semana de estreno. El programa nació envuelto en críticas unánimes del público y la prensa especializada por ser una copia descarada de Pasapalabra. Una polémica que escaló a mayores al cuarto día de emisión, cuando el diario El País asestó un golpe a la línea de flotación del programa desvelando que el concurso estaba incurriendo en un "autoplagio", formulando a un concursante exactamente las mismas preguntas que ya se le hicieron en el año 2019.
Esta sombra de chapuza y sospecha sobre la limpieza del juego ha chocado frontalmente con la intensa y comentada campaña de promoción que la cadena diseñó para el formato. En los días previos al estreno, Carlos Sobera llegó a retar a Roberto Leal y al formato original de la competencia. Una locuacidad y unas altas expectativas que, a la vista del 7,9% de media que refleja la cruda realidad del audímetro, contrastan con un producto que amenaza con hundir aún más las tardes de Telecinco.
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