Radiotelevisión Española (RTVE) no se rinde. En plena precampaña de las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, la corporación pública ha movido ficha con una doble propuesta que busca situar el debate político en el centro de la campaña: un cara a cara entre los dos principales candidatos y un debate a cinco con todas las fuerzas con representación parlamentaria. Todo ello en un contexto marcado por las recientes negativas del Partido Popular a participar en formatos similares en otros territorios.
La propuesta de RTVE es clara. Por un lado, plantea un cara a cara entre el presidente de la Junta y candidato del PP, Juan Manuel Moreno Bonilla, y la candidata socialista, María Jesús Montero, previsto para el 4 de mayo. Por otro, propone un debate a cinco entre los principales cabezas de lista el 7 de mayo, en horario de máxima audiencia.
De salir adelante la propuesta a cinco, el debate se emitirá en directo y en horario de máxima audiencia en La 1 en desconexión para Andalucía y para toda España a través del Canal 24 horas, Radio 5, RTVE Noticias y la plataforma RTVE Play.
Desde la corporación insisten en que esta iniciativa forma parte de su compromiso con el pluralismo, la neutralidad y el servicio público. En la carta remitida a los partidos, el director de Informativos de TVE, Jon Ariztimuño, subraya la voluntad de convertir la cobertura electoral en una referencia informativa, ofreciendo además la señal de manera gratuita a otros medios.
Sin embargo, la experiencia reciente invita al escepticismo. En los últimos ciclos autonómicos, el PP ha protagonizado varios desencuentros con RTVE en torno a los debates electorales, especialmente en lo que respecta a los cara a cara.
El caso más claro se produjo en las elecciones de Extremadura. Allí, la candidata popular, María Guardiola, decidió no acudir al debate organizado por RTVE, dejando un vacío que fue duramente criticado por el resto de formaciones. La ausencia se interpretó como una estrategia de control de riesgos en campaña, evitando la confrontación directa en un formato menos previsible que otros más controlados.
En Aragón, RTVE también propuso tanto un debate a múltiples bandas como un cara a cara entre PP y PSOE. El PP sí participó en el debate conjunto, pero no en el formato del cara a cara, alegando que no era "posible atender todas las peticiones" en una campaña de apenas dos semanas. No obstante, el careo con Pilar Alegría sí terminó produciéndose ante las cámaras de la televisión pública aragonesa.
El último de los ejemplos ha sido Castilla y León, donde Mañueco rechazó participar en el cara a cara con Martínez, que sí lo había aceptado, propuesto por la televisión pública. Los socialistas señalaron que esta negativa no tenía "justificación democrática" y que eran "solo excusas". Además, apuntaron que cuando se trata de "confrontar ideas y dar explicaciones a la ciudadanía, el PP opta por el plasma" porque "va en su ADN".
Por lo tanto, se puede apreciar un patrón desde Génova, que es el de evitar al máximo los debates para minimizar la exposición en unos contextos electorales que, a priori, le son favorables. En su lugar, se opta por los debates múltiples o por escenarios más controlados, como las televisiones autonómicas o privadas.
Con la vista puesta en el próximo 17 de mayo, es cuestión de días el saber si Juanma Moreno Bonilla se sumará a "la larga lista de dirigentes del PP que rehúyen el debate" o si, por el contrario, aceptará el cara a cara con Montero propuesto por RTVE.
Mientras tanto, la Corporación mantiene su apuesta. Dos fechas, dos formatos y un mismo objetivo: que los ciudadanos puedan contrastar directamente las propuestas de quienes aspiran a gobernar Andalucía. La pelota, una vez más, está en su tejado.
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