El juez Marchena ha reivindicado la independencia judicial en los últimos días: "Lo que no puede hacerse es etiquetar el trabajo de los jueces como el trabajo de unos soldados disciplinados que se sitúan estratégicamente en el lado de una opción política o ideológica", ha dicho el magistrado. Desde Malas Lenguas analizaban su alegato y, entre los colaboradores, Javier Aroca era el más tajante, respondiendo con contundencia al juez. 

"Somos jueces independientes, inamovibles. Esa normalidad constitucional se ve erosionada cuando nuestro trabajo se interpreta como el trabajo de una mafia judicial, como el trabajo de unos jueces que en realidad son fachas con toga. No puede sobrevivir una sociedad sin confiar en sus jueces", decía el magistrado.

Aroca se mostraba de acuerdo en que "desde el punto de vista es imprescindible que tengamos confianza en los jueces". "En los jueces, en el conjunto de los jueces", matizaba, añadiendo que "siempre va a haber alguno que se desvíe, pero tenemos que tener confianza en los jueces".

Entonces, el tertuliano se refería directamente a Marchena: "Lo que me preocupa es que un señor como este, con el poder que tiene, se preocupe de afirmaciones muy localizables, como la de jueces con fachas con toga o mafia judicial". "A mí me gustaría más que se preocupase con las críticas reales necesarias y además exigibles a resoluciones de los jueces", pedía Aroca, que se preguntaba si "se puede criticar a un juez".

"Claro que se puede criticar. Forma parte del espíritu crítico de una sociedad democráticamente sana", respondía él mismo. "Y si está tan preocupado de la reputación del Poder Judicial, que yo creo que es para preocuparse, tiene un amplísimo repertorio de casos, incluido el propio Tribunal Supremo para preocuparse".

El colaborador recordaba una anterior intervención de Joaquín Urías, que hablaba sobre la "eventual responsabilidad del juez Calama en estas filtraciones" sobre José Luis Rodríguez Zapatero: "Eso deteriora la confianza en la Justicia. Eso deteriora esa visión que tenemos que tener todos de que los jueces son iguales para todos y que la Justicia es igual para todos".

Por último, Aroca ponía otro ejemplo: "El señor Lesmes, que fue presidente del Tribunal Supremo y por tanto también del Consejo General del Poder Judicial, dijo en su momento que las leyes en España, se refería a las penales concretamente, estaban destinadas a los robagallinas. ¿Qué quería decir con esto? Que la justicia penal en España es dura con los débiles, los que roban a una gallina, pero luego enclenque y muchas veces en manos de artilugios procesales contra los poderosos".

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