Rocío Carrasco y Antonio David Flores contraían matrimonio el 31 de marzo de 1996 y tres años después oficializaban su separación. A partir de ese momento, el ex Guardia Civil comenzó a ser un habitual en los platós de televisión, mientras que ella guardó silencio y fue sentenciada por la prensa y la opinión pública. El relato de la mala madre cobró fuerza con el paso del tiempo. Sin embargo, la historia dio un vuelco cuando Carrasco reapareció décadas después en la pequeña pantalla con Rocío, contar la verdad para seguir viva, la docuserie de la extinta Fábrica de la Tele, en la que dio voz a la violencia de género y la violencia vicaria con un duro testimonio. Este 31 de marzo, pese a su relato, la TVG decidía recordar en una publicación la boda de Flores y Carrasco, motivo por el que las redes se han incendiado en su contra.
"Tal día como hoy hace 30 años hubo una boda histórica en España: Rocío Carrasco y Antonio David Flores decían 'sí, quiero", publicaba la televisión pública gallega en sus redes sociales, acompañado de un vídeo con momentos del enlace.
El clip se ha viralizado en X -anterior Twitter-, donde los usuarios han mostrado su rechazo a la publicación, especialmente teniendo en cuenta el testimonio con el que Carrasco contó los presuntos malos tratados sufridos a manos de Antonio David. "Resumiendo el vídeo de la boda de un maltratador y su víctima, sois escoria", "Dejen de hacer daño, no todo vale", "No tenéis vergüenza" o "El día que empezó su tortura", son algunos de los mensajes que se pueden leer.
El duro testimonio de Carrasco en Rocío, contar la verdad para seguir viva
La polémica generada por la publicación de la TVG remueve inevitablemente uno de los episodios más controvertidos de la televisión reciente en España: el relato que Rocío Carrasco expuso en la docuserie Rocío, contar la verdad para seguir viva, emitida en Telecinco en 2021. Aquel formato supuso un antes y un después tanto mediático como social, al poner en primer plano, durante semanas, un testimonio que ella misma presentó como una forma de “romper el silencio” tras más de dos décadas. Rocío Carrasco relató su relación con Antonio David Flores como un proceso prolongado de sufrimiento marcado, según su versión, por el maltrato psicológico, la manipulación y el deterioro progresivo de su entorno personal y familiar.
A lo largo de los episodios, la hija de Rocío Jurado describió dinámicas que encajarían en lo que especialistas denominan “violencia psicológica” o “luz de gas”, una forma de abuso que busca desestabilizar a la víctima hasta hacerla dudar de su propia percepción de la realidad. En palabras de la propia protagonista, su entonces pareja le decía cosas como: “estás loca” o “lo que ves no es real”, incluso en momentos especialmente vulnerables como durante un embarazo. Ese tipo de situaciones, explicó, fueron erosionando su seguridad y su capacidad de reacción, en un contexto que, según su testimonio, se prolongó durante años.
El documental también puso el foco en el impacto emocional de esa relación en su vida personal. En uno de los momentos más duros, Rocío Carrasco llegó a afirmar: “Me reconozco como mujer maltratada cuando veo que mis hijos están siendo manipulados” , vinculando su experiencia no solo al ámbito de la pareja, sino también a la relación con sus hijos. En esa línea, uno de los relatos más repetidos durante la emisión fue el de la pérdida del vínculo familiar, que ella resumió de forma especialmente cruda: “Yo he tenido a mis hijos muertos en vida” .
El testimonio incluyó además episodios de extrema gravedad desde el punto de vista emocional. La propia protagonista relató que llegó a un punto límite en 2019, cuando intentó quitarse la vida: “Solo podía terminar si me quitaba del medio”, explicó sobre aquel momento . Ese episodio fue presentado como consecuencia de años de presión, tanto en el ámbito privado como en el mediático, donde aseguró haber sido objeto de críticas constantes y de un relato público que no coincidía con su versión de los hechos.
Más allá del caso concreto, la emisión del documental tuvo un impacto social relevante. Su testimonio fue interpretado por parte de responsables políticos y especialistas como un ejemplo de violencia de género y contribuyó a abrir un debate público sobre formas menos visibles de maltrato, como la manipulación psicológica o la violencia vicaria. También generó un efecto directo en la concienciación social, con un aumento significativo de llamadas al teléfono de atención a víctimas, el 016, tras la emisión de los primeros capítulos.
En ese contexto, la recuperación de imágenes de la boda entre Rocío Carrasco y Antonio David Flores no es una cuestión inocua para parte del público. Aquel enlace, celebrado en 1996, forma parte de una historia que años después fue reinterpretada desde una perspectiva completamente distinta en la docuserie.