El plató de En boca de todos ha vuelto a ser el escenario de un tenso cara a cara entre su presentador, Nacho Abad, y uno de sus tertulianos más habituales, Ramón Espinar. En esta ocasión, el motivo del desencuentro no ha sido un tema de actualidad o de sucesos, sino la propia manera en la que el programa enfoca los debates políticos. Espinar no ha dudado en señalar en pleno directo lo que considera una estrategia clara por parte de la dirección del espacio para desviar la atención de los datos objetivos y dirigir la conversación hacia la trinchera partidista.

La tirantez en el estudio comenzó justo después de la emisión de un vídeo que resumía los últimos resultados electorales en Andalucía. Nada más terminar la pieza, y cuando tocaba abrir el tiempo de tertulia para desgranar lo sucedido en las urnas, Nacho Abad decidió lanzar una pregunta muy concreta a la mesa: si la ministra María Jesús Montero debía dimitir tras conocerse el escrutinio. Al escuchar el planteamiento del presentador, Ramón Espinar no pudo contener la risa, una reacción que aparentemente molestó a Abad, quien le preguntó inmediatamente: "¿Por qué te ríes?".

Lejos de encogerse, el ex político madrileño aprovechó para lanzar una dura crítica a la línea editorial del programa y a la forma en que se plantean este tipo de bloques informativos. "Porque empezamos siempre por un sitio muy particular los debates", contestó Espinar con ironía, visiblemente cansado de que se forzara el relato político. "No analizamos el resultado, no hablamos de Juanma Moreno, no hablamos de la gobernabilidad en Andalucía, ni siquiera de cómo ha quedado distribuido el voto", lamentó el colaborador, afeando que se ignorara por completo a los ganadores y la aritmética parlamentaria para poner la diana en la ministra socialista.

Para zanjar esa primera embestida del presentador, Espinar recurrió al sarcasmo ante la insistencia de Abad con la polémica: "¿Tiene que dimitir María Jesús Montero? Pues que dimita hombre, si a mí me da igual", soltó para restar valor a una pregunta que consideraba totalmente fuera de lugar en ese momento del análisis.

Nacho Abad, sintiéndose cuestionado por el reproche de su colaborador, intentó defender su posición atacando la tendencia de Espinar a alargarse en sus intervenciones en lugar de ir al grano. "Si te pido un análisis, es que te conozco, te vas a tirar 10 minutos hablando", replicó el conductor de En boca de todos, intentando justificar que su pregunta buscaba una respuesta rápida y directa para dinamizar la mesa de debate.

Sin embargo, Ramón Espinar guardaba una última réplica rotunda que dejó en evidencia la rigidez con la que, a su juicio, se guían las tertulias en la cadena. "Si me pides un análisis, quizá analice el resultado. Y eso no lo queremos, queremos que dimita María Jesús Montero", sentenció con total rotundidad. Dejó claro que el objetivo real de la pregunta no era abrir una mesa de análisis político riguroso o hablar del comportamiento de los votantes andaluces, sino forzar un juicio rápido y ruidoso contra una figura del Gobierno.

Con esta pulla, Espinar dejó claro lo que pasa muchas veces en televisión: que importa más buscar la polémica rápida con un nombre propio que pararse a mirar qué han votado los ciudadanos. El enganchón reflejó muy bien ese choque que se ve a menudo en los platós entre los tertulianos que quieren dar datos y los programas que prefieren el titular llamativo y el conflicto directo.

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