Héctor de Miguel, conocido popularmente como 'Quequé', fue detenido recientemente por "desobediencia y resistencia a la justicia" tras no atender una notificación judicial derivada de su condena por llamar "subnormal" a Alfonso Rojo. Tras pasar una noche en el calabozo, el cómico ha concedido una entrevista al periodista José Carmona para el diario Público, en la que analiza lo sucedido con su habitual acidez y lanza duras advertencias sobre el estado de la Justicia y los medios de comunicación en España.
El humorista detalla que la detención se produjo por la eliminación involuntaria de un tuit que contenía el pantallazo de su condena, borrado por una herramienta automática de limpieza de historial. A lo largo de su charla con Carmona, el cómico señala directamente al abogado del periodista: "Como este 'nepobaby' [el hijo de Alfonso Rojo] no tiene otra cosa que hacer, fuerza mucho la máquina".
Según relata en Público, las autoridades sabían perfectamente dónde localizarlo, pero buscaron el impacto público. "Decidieron hacerlo con su poquito de show, con su poquito de espectáculo desproporcionado", afirma, explicando que lo arrestaron a plena luz del día en su bar habitual de Salamanca. "La intención es meter el miedo en el cuerpo, que todos nos mordamos la lengua antes de decir algo, que te lo pienses", sentencia el humorista, trazando un paralelismo con los procesos judiciales que afectan a la revista El Jueves o al entorno del presidente del Gobierno.
Héctor de Miguel explica el show de su detención pic.twitter.com/qZUOATTGgR
— Carmen Lázare ❤️ 🖤🤍💚 (@guntinesa) July 21, 2026
Al ser preguntado por la diferencia con otros casos, como el de Vito Quiles —quien dispuso de tres días para personarse ante el juzgado sin ser arrestado—, de Miguel constata la existencia de un doble rasero: "No quiero alentar tampoco teorías conspiranoides, pero evidentemente hay una manera de hacer las cosas para unos y hay otra para otros".
El panorama para el salmantino no se presenta sencillo de cara al otoño. Abogados Cristianos solicita para él cuatro años de prisión por presunto acoso e incitación al odio, mientras que la Fiscalía pide dos años de cárcel y 6.000 euros de multa. "La Fiscalía ha comprado todos los argumentos de la parte denunciante. Juegan en casa, porque me denunciaron en Valladolid y eso influye", confiesa, acusando a ciertos colectivos de "saber dónde denunciarte para que la cosa prospere porque conocen cómo funciona la estructura judicial".
El cómico aprovecha la entrevista para reclamar una reforma profunda del sistema judicial, criticando el sesgo socioeconómico de la judicatura. "¿Quién puede llegar a ser juez o jueza en este país? Es una carrera que necesita varios años de estudio en tu casa y de tener todas las necesidades cubiertas. Muchas veces parece incluso una profesión que se hereda, porque llevan los mismos apellidos", denuncia con firmeza, lamentando que la coalición de Gobierno no haya asumido el control de esa renovación.
A pesar de la gravedad de las penas solicitadas, Héctor de Miguel se niega a perder el sentido del humor y descarta por completo la autocensura o el regreso a un tipo de comedia blanca e inofensiva. "Podría volver a hacer monólogos de cuando vas a IKEA con tu pareja o volver con una gira que se llamase 'En busca y captura' y hablar de esto para hacer todavía más dinero", ironiza.
Apoyándose en una célebre frase de su compañero de profesión Ignatius Farray, recuerda que "lo contrario del miedo es la risa" y que el humor es "el arma que tenemos para distinguirnos entre nosotros, hacer colectivo y cuidarnos".
El cierre de su programa Hora Veintipico estuvo fuertemente marcado por la polémica tras emitir una parodia de Nacho Abad que desató una oleada de insultos y amenazas de muerte por parte de sectores de la ultraderecha. En sus declaraciones, de Miguel se muestra profundamente desencantado con la trayectoria de Cuatro, una cadena que él mismo ayudó a inaugurar en sus inicios.
El humorista califica el formato de Abad como "En Boca de Bobos" y lo define como un síntoma preocupante de la degradación en la televisión: "Sentar en una misma mesa al mismo nivel a un medio nazi con otro que no... No se puede normalizar ese discurso".
El salmantino extiende su crítica al espacio nocturno de Iker Jiménez, lamentando que se amparen contenidos de corte filonazi bajo el paraguas de la televisión comercial. "No sé cómo se puede controlar, porque es una cuestión de ética empresarial", concluye, aplaudiendo la reciente salida de la expresidenta de Mediaset, Cristina Garmendia, al considerar que alguien "al mínimo que tenga un poco de sensibilidad" no puede respaldar semejante deriva.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.