Desde que Estados Unidos comenzó junto a Israel la escalda de ataques a Irán el pasado 28 de febrero, las amenazas del inquilino de la Casa Blanca al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, no han cesado, y menos aún después que desde el Ejecutivo hayan defendido la condena a los ataques de Estados Unidos, en particular, y al conflicto bélico, en general.

A razón de ello, no han sido pocos quienes se han fijado no solo en estas advertencias desde Washington a España sino en las actitudes y gestos mostrados por Trump, que, incluso, han hecho dudar de que el presidente estadounidense se encuentre en estado de plena cordura. Precisamente, sobre esto se ha pronunciado Àlex Letosa, psicólogo y logopeda especializado en educación y crianza y director del Centro Camina. En alusión a uno de los últimos comentarios del magnate con el que dijo que España “no está cooperando en absoluto” y que, a su juicio, desde esta país “se han portado muy mal, muy mal”, Letosa ha ofrecido una breve pero contundente explicación desde el punto de vista de la psicología.

“Hay algo psicológicamente muy llamativo. Uno piensa: ¿esto es política internacional o un patio de una escuela? Porque cuando alguien reduce un conflicto complejo a buenos y malos, está usando un tipo de pensamiento muy primario”, ha advertido. “En psicología lo llamamos 'pensamiento dicotómico': todo es blanco o negro, conmigo o contra mí. Es el tipo de razonamiento que vemos en los niños más pequeños cuando dicen: 'Él es malo porque no ha jugado conmigo'. Pero en política internacional la realidad es muchísimo más compleja”, ha detallado el psicólogo.

Al hilo de ello, este experto ha proseguido señalando que “las relaciones entre países, como dentro de la OTAN, por ejemplo, implican acuerdos, negociaciones, intereses económicos, compromisos militares, no etiquetas morales infantiles”. “Cuando un líder habla así simplifica el mundo para hacerlo emocionalmente comprensible a su audiencia”, ha esgrimido.

Entre otras cosas, Letosa advierte de que esta estrategia aunque es “muy eficaz”, también es “muy peligrosa” porque “cuando divides el mundo en buenos y malos, dejas de analizar, empiezas a reaccionar, dejas de entender la complejidad humana”. “La política internacional no debería funcionar como una pelea en un patio de un colegio. Debería funcionar como política”, ha añadido.

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