La respuesta no ha llegado desde Moncloa ni desde el Congreso, sino desde el terreno en el que se construye el relato de los conflictos. La corresponsal española Almudena Ariza ha reaccionado con dureza a las palabras del primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, y lo ha hecho desmontando, punto por punto, el marco que el líder israelí ha tratado de imponer.
Todo parte de la ofensiva verbal de Netanyahu contra España, a la que ha acusado de librar una “guerra diplomática” tras las críticas del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, quien le había reprochado su “desprecio por la vida y el derecho internacional” en el contexto de la escalada en Oriente Próximo.
Lejos de rebajar el tono, el dirigente israelí ha ido un paso más allá. Ha advertido de que España “pagará un precio” y ha defendido la actuación de su ejército, al que ha definido como “el más moral del mundo”, en un mensaje difundido en redes sociales.
Es precisamente ahí donde Ariza ha situado su respuesta.
Un relato que choca con los datos
La periodista, con años de experiencia como corresponsal en Jerusalén, ha recogido las palabras de Netanyahu para darles la vuelta con un contraste directo. “Netanyahu acusa a España de ‘difamar’ al ‘ejército más moral del mundo’ y advierte que ‘pagará un precio’”, ha señalado, antes de introducir el matiz que cambia por completo el sentido del mensaje. Se refiere concretamente “al ejército que ha asesinado a 70.000 gazatíes, la mayoría civiles, entre ellos 20.000 niños”.
No se ha quedado ahí. En su publicación en su perfil oficial de Instagram, ha ampliado el foco al escenario libanés, recordando que “solo en el Líbano” las fuerzas israelíes han matado “a más de 2.000 personas en un mes”, en lo que ha calificado como “una guerra ilegal”.
Sin elevar el tono retórico, Ariza ha optado por contraponer el discurso político con cifras concretas. Una forma de desactivar el marco moral que Netanyahu intenta proyectar sobre sus operaciones militares.
Un pulso diplomático que va más allá de lo institucional
El choque entre ambos países no es nuevo, pero en los últimos días ha escalado con rapidez. Netanyahu ha acusado a España de situarse “del lado equivocado” y ha defendido que no permanecerá en silencio ante lo que considera ataques a su país.
En paralelo, el Gobierno español ha mantenido su línea crítica. Sánchez ha insistido en la necesidad de ampliar el alto el fuego en la región y ha vuelto a pedir que se extienda también al Líbano, después de las operaciones israelíes en ese territorio.
No es la primera vez que la periodista adopta este enfoque. En los últimos meses ya había advertido de que Israel estaba repitiendo “el patrón” en el Líbano.