Durante años, la televisión digital terrestre (TDT) en España parecía un tablero completamente ocupado. Las principales cadenas nacionales, los canales temáticos y la progresiva implantación de la alta definición hacían pensar que ya no había margen para incorporar nuevos operadores. Sin embargo, esa sensación cambiará este otoño con la llegada de La Séptima, el nuevo canal nacional que comenzará sus emisiones el próximo 5 de noviembre. La pregunta es inevitable: ¿cómo ha sido posible crear una nueva cadena si el espacio radioeléctrico parecía agotado?
La respuesta no está en que haya aparecido más espectro radioeléctrico de la noche a la mañana, sino en un proceso mucho más complejo y, al mismo tiempo, poco conocido para el gran público. Detrás del nacimiento de La Séptima hay una profunda reorganización técnica de la TDT impulsada por el Gobierno, un nuevo plan regulatorio y una evolución tecnológica que permitirá aprovechar mucho mejor el espacio disponible. Es, probablemente, el mayor cambio que experimenta la televisión en abierto española desde la llegada de la alta definición.
Para entenderlo hay que empezar por el espectro radioeléctrico, el "espacio" invisible por el que viajan las emisiones de televisión. Se trata de un recurso limitado y muy codiciado, porque también lo utilizan servicios como la telefonía móvil o las comunicaciones de emergencia. La TDT dispone de una parte concreta de ese espectro y, dentro de él, las emisiones se organizan en lo que técnicamente se conoce como múltiplex o MUX. Cada uno de ellos funciona como una gran autopista digital capaz de transportar varios canales de televisión al mismo tiempo. Durante años, esa capacidad ha estado prácticamente al límite, lo que alimentó la sensación de que era imposible dar entrada a nuevos operadores.
Sin embargo, la tecnología ha cambiado. Igual que hoy una conexión a internet permite transmitir mucha más información que hace una década utilizando la misma infraestructura, la televisión digital también ha evolucionado. El nuevo estándar de emisión DVB-T2 es mucho más eficiente que el sistema utilizado hasta ahora y permite transportar más información utilizando exactamente el mismo espacio radioeléctrico. Dicho de otra manera: no hay más espectro, pero sí una forma mucho más inteligente de aprovecharlo.
Con esa idea de fondo, el Gobierno aprobó en marzo de 2025 un nuevo Plan Técnico Nacional de la TDT. Aunque su principal objetivo era impulsar las emisiones en ultra alta definición (UHD) y modernizar la televisión en abierto, el plan también rediseñó la distribución de los múltiplex nacionales y preparó la transición hacia DVB-T2. Esa reorganización es la que ha terminado generando capacidad suficiente para incorporar una nueva licencia nacional de televisión sin necesidad de ampliar el espectro disponible.
Una vez creada esa capacidad llegó la segunda fase del proceso: el concurso público. La legislación audiovisual española obliga a que las licencias de televisión de ámbito estatal se adjudiquen mediante un procedimiento competitivo. Por ello, el Consejo de Ministros autorizó en octubre de 2025 la convocatoria del concurso para explotar un nuevo canal de TDT durante un periodo inicial de quince años. No se trataba únicamente de encontrar un proyecto empresarial viable, sino también de seleccionar la propuesta que mejor respondiera a los criterios fijados por la Administración.
Meses después, en mayo de 2026, el Gobierno resolvió definitivamente el proceso y adjudicó la licencia al consorcio Servicios Integrados Entretenimiento Televisivo (SIETE), encabezado por José Miguel Contreras. La futura cadena, que operará bajo la marca comercial La Séptima, nace con la intención de competir por la audiencia y, sobre todo, por la inversión publicitaria frente a grupos consolidados como Atresmedia y Mediaset, apostando por una programación centrada en la actualidad, el entretenimiento y una fuerte estrategia digital.
El último paso llegará el próximo 5 de noviembre. Esa fecha no solo marcará el inicio de las emisiones de La Séptima, sino también el arranque oficial de la primera fase de la nueva TDT. Durante esa madrugada se reorganizarán varios múltiplex nacionales, comenzarán las emisiones en UHD bajo el estándar DVB-T2 y algunos canales cambiarán de ubicación dentro del dial. Como consecuencia, millones de espectadores tendrán que volver a resintonizar sus televisores para seguir recibiendo toda la oferta disponible.
En realidad, la llegada de La Séptima es solo la cara más visible de una transformación mucho más profunda. La reorganización de la TDT permitirá mejorar la calidad de imagen, preparar el camino para la expansión de la ultra alta definición y hacer un uso mucho más eficiente del espectro radioeléctrico, uno de los recursos tecnológicos más valiosos y limitados que existen. El nuevo canal no surge porque haya aparecido espacio donde antes no lo había, sino porque la tecnología ha conseguido que ese espacio rinda mucho más.
Por eso, el nacimiento de la cadena no debe entenderse como un hecho aislado. Es la consecuencia de una estrategia diseñada hace más de un año para modernizar la televisión en abierto española y adaptarla a los estándares europeos. El nuevo canal será, probablemente, el elemento que más llamará la atención de los espectadores, pero detrás de su estreno hay una operación técnica, regulatoria e industrial que redefine el futuro de la TDT y abre una nueva etapa para la televisión en España.
Síguenos en Google Discover y no te pierdas las noticias, vídeos y artículos más interesantes
Síguenos en Google Discover
Añadir ElPlural.com como fuente preferida de Google.
Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.