¿Qué harías si la persona que dabas por muerta regresara de repente a tu vida? Esa es la pregunta que plantea A la deriva, la nueva serie de Atresmedia protagonizada por Paula Echevarría y Daniel Grao, que llega a Atresplayer el este 20 de septiembre. Ambientada en los años 70, la ficción arranca con el naufragio de un barco y la desaparición de varios de sus tripulantes. Dos años después, cinco de aquellos hombres regresan al pueblo que los daba por muertos y obligan a sus familias a enfrentarse de nuevo a una historia que creían cerrada.

En el centro de ese reencuentro están Lucía y Héctor, los personajes de Echevarría -que regresa a Atresmedia tras Velvet- y Grao. Ella ha conseguido reconstruir su vida; él regresa del mar sin saber qué mundo encontrará al volver a casa. A partir de ahí, secretos, heridas y relaciones del pasado empiezan a removerse en una ficción coral que pone el foco especialmente en las mujeres que tuvieron que aprender a salir adelante mientras esperaban respuestas que nunca llegaron.

Pregunta: La trama ocurre en la década de los 70, por lo que nos contabais que esto permite ver cómo algunas problemáticas han avanzado y otras no. ¿Qué es lo que más va a conectar con los espectadores?

Paula Echevarría: Va un poco por etapas. Por ejemplo, si pienso en mi madre, va a conectar con muchas cosas de esa época y, además, con el personaje de Lucía puede sentirse muy identificada. A mí hay algo que me flipa y es que todo eso que vamos a ver que haya pasado hace sólo cuarenta y tantos años. Parece que estamos hablando del pleistoceno.

Daniel Grao: Y hay cosas que siguen pasando.

(PE): Hay algunas que no se hayan solucionado del todo, claro. Él me da muy mala vida, voy a su madre a decírselo y su contestación es 'algo le habrás hecho'. Aunque quiera pensar que no, diría que aún hay quien tiene ese pensamiento. Entonces, como shock emocional para la gente viene muy bien verlo.

(DG): Da un poco igual la época, porque sí que hay cosas que en el contexto de la época son más todavía apremiantes pero A la deriva habla sobre todo de relaciones humanas, amistosas, de pareja, de cuánto te atreves o no a ser tú mismo. Esta relación homosexual que aparece incipiente ahí te lo puedes llevar a cualquier época. Es verdad que ahí está el contexto histórico, que en esa época era más complicado, pero al espectador en la actualidad le va a conmover el poder entender qué les pasa a ellos.

(PE): Luego la relación entre las cinco mujeres es muy moderna para ocurrir en 1970. Tienen sus ratos de verse de tomarse un vinito, como puedo quedar yo con mis amigas y desahogarme.

(P): Vuestros personajes encarnan esa contradicción que existe en algunas relaciones amorosas. El regreso de Héctor supone recuperar su vida, pero para Lucía que regrese es casi volver a perderla.

(PE): Totalmente, es volver a perderla, volver a perder las riendas que estaba teniendo en la tranquilidad, la paz, la estabilidad. Para mí su vuelta es un huracán, lo que había conseguido en dos años me lo lleva por delante. Pero además, desde un punto que nadie sabe, porque Lucía lleva cargando durante años con una mochila llena de piedras que no ha compartido con nadie y que intenta disimular al principio, pero que acaba confesando porque ya es insostenible volver a tener que disimularlo.

(P): A los actores se os pregunta mucho por las escenas íntimas, pero también hay otras de gran complejidad, como las de violencia. ¿Cómo es interpretar este tipo de situaciones?

(PE): Igual que hay un coordinador de intimidad para las escenas íntimas, hay un especialista que viene a hacer una coreografía pura y dura de las peleas, acercamientos. Hoy en día, la verdad es que el cine y la televisión en ese sentido han avanzado muchísimo. Hoy en día ya nadie se arriesga a que ni un actor te agarre porque sí. 

(DG): Aunque algún apretón hubo, pero normalmente intentas proponer algo en lo que se vea esa agresión o esa agresividad sin que dañe al compañero. 

(PE): La figura de los coordinadores es fantástica, pero muchas veces también tienes una buena relación con tu compañero y tanteas hasta dónde te acercas. 'Oye, que sepas que voy a hacer esto'. 'Mira, me voy a acercar hasta aquí, te voy a coger así'. Lo pactas todo, nada es a ver qué pasa.

(P): Por último, Paula, ¿cómo es la vuelta Atresmedia después de tantos años?

(PE): Es volver a Atresmedia y volver con A la deriva, no puede ser más redondo, de verdad. 

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