La resaca emocional por la segunda estrella de la Selección Española en el Mundial 2026 sigue copando las escaletas de televisión, pero en En boca de todos la celebración deportiva no ha tardado en derivar hacia el debate político. El plató del programa ha vivido un momento de choque a cuenta de la presencia de Pedro Sánchez en el palco de autoridades, un debate que Nacho Abad ha intentado aprovechar para lanzar un dardo contra Televisión Española.

El choque comenzó cuando el colaborador Antonio Naranjo tomó la palabra para mostrar su profundo rechazo a la asistencia del presidente del Gobierno al evento deportivo en Nueva York. El tertuliano aprovechó la situación para comparar este desplazamiento con un viaje anterior de Isabel Díaz Ayuso a la misma ciudad, recordando las feroces críticas que recibió entonces la presidenta madrileña y que ahora, según él, se omiten con el líder socialista.

Además, Naranjo despreció la labor institucional de Sánchez en el estadio, criticando su afán de protagonismo y asegurando, con ironía, que la única agenda del presidente en tierras estadounidenses había sido hablar con Televisión Española.

Frente a esta postura, Ramón Espinar no dudó en intervenir para poner una dosis de sentido común y frenar la crítica de Naranjo, mostrando su estupefacción ante el hecho de que se cuestione la agenda institucional en un evento de tal magnitud. "Pero, ¿cómo no va a ir el presidente del Gobierno a la final del Mundial?", exclamó Espinar, dejando claro que la presencia del jefe del Ejecutivo es lo mínimo exigible y habitual cuando la Selección del país se juega la Copa del Mundo.

Fue justo en ese momento de tensión política cuando el presentador del formato, Nacho Abad, decidió intervenir y, cambiando repentinamente de asunto, desvió el tema para intentar sembrar la duda sobre la labor de la cadena pública en la retransmisión. Abad se quejó de que durante la final sus vecinos cantaban los goles antes que él porque veía la señal con retraso, en un claro intento de echar por tierra el despliegue de TVE y achacarle una mala gestión de la emisión.

Sin embargo, la jugada de culpar al ente público le salió mal. Ramón Espinar, rápido de reflejos, cortó en seco la queja del presentador explicándole una realidad básica sobre cómo funcionan las telecomunicaciones.

El tertuliano desmontó la crítica de Abad aclarando que ese temido delay (retraso) en la emisión no es culpa de Televisión Española. Espinar le dio una lección técnica en directo al recordarle que cuando un partido se consume a través de internet o aplicaciones, la señal siempre llega con retraso, mientras que la señal tradicional que llega por la antena de TDT se ve con mucho menos retardo: "Eso no tiene que ver con Televisión Española, tiene que ver con tu conexión". Un simple dato técnico objetivo que desarmó el intento de Abad de buscarle las cosquillas a la televisión pública y zanjó de golpe la polémica técnica en el plató de Cuatro.

Para rematar el debate, Ramón Espinar no dejó pasar la oportunidad de subrayar una curiosa coincidencia histórica. Tras defender la asistencia de Pedro Sánchez a la gran final, el tertuliano soltó el último dardo recordando que las dos únicas estrellas que ahora lucen en la camiseta de la Selección Española —la de Sudáfrica en 2010 y esta de 2026— se han conseguido con un claro denominador común en la Moncloa: gobiernos de izquierdas. Un apunte político letal que levantó sonrisas en el plató.

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