La Cadena SER afronta uno de los veranos más convulsos de los últimos años. El tradicional mercado de fichajes radiofónico llega esta vez acompañado de un profundo proceso de transformación interna que va mucho más allá de un simple baile de presentadores. Salidas de nombres históricos, ascensos de periodistas de la casa y un debate cada vez más intenso sobre el rumbo editorial de PRISA conforman un escenario sobre el que se empieza a escribir la nombrada por Àngels Barceló como la "página derecha" de la emisora.
Los movimientos no son fruto de la casualidad. Desde que Joseph Oughourlian consolidó su poder al frente de la empresa, las tensiones internas sobre la línea editorial del grupo han ido creciendo hasta hacerse visibles. Sin embargo, ha sido especialmente durante los últimos meses, coincidiendo con la reconfiguración de la cúpula de PRISA Media y el nuevo plan estratégico de la compañía, cuando ese cambio ha empezado a reflejarse también en la programación y en las decisiones sobre sus principales voces.
En ese contexto han proliferado las informaciones sobre directrices internas destinadas a modificar el enfoque informativo de la cadena. Entre ellas, las publicadas por este medio en las que se ordenaba "menos novio de Ayuso" o se imponía un sistema de censura previa en las noticias relacionadas con la presidenta regional y su entorno, pese a que la redacción ha decidido hacer caso omiso a la directriz de su cabeza de Contenidos, Fran Llorente, que ordenó que cualquier noticia relacionada con la popular, por mínima que fuera, se le notificara.
Ese clima explica, al menos en parte, algunas de las salidas más sonadas. La más importante ha sido, sin duda, la de Àngels Barceló, que ha abandonado la emisora tras más de dos décadas y después de haber liderado durante siete temporadas Hoy por Hoy. La marcha de la periodista supone el final de una etapa para el principal programa de la radio española y llega después de semanas de rumores sobre discrepancias con la nueva dirección respecto al futuro editorial de la emisora.
"Es el último que hago. He acordado con la casa y su complicidad que lo dejo aquí porque la casa tiene que empezar a trabajar en lo que viene. Pasamos página, yo ya soy la página de la izquierda y ahora toca completar la de la derecha", pronunciaba en su despedida con los oyentes.
La gran apuesta de la cadena para sustituir a Barceló es Aimar Bretos. Después de consolidarse al frente de Hora 25, el periodista da el salto al principal escaparate de la SER para asumir el reto de mantener el liderazgo de las mañanas. Un ascenso que llevaba tiempo sonando en los pasillos de Gran Vía y que finalmente se ha confirmado como la gran operación del verano.
No obstante, durante la temporada estival, Pedro Blanco pasa a ser la voz principal de Hoy por Hoy, algo que no hacía desde 2021, convirtiéndose en una de las piezas clave del nuevo engranaje diseñado para este periodo previo al nuevo curso.
La 'promoción' de Bretos provoca un efecto dominó en el resto de la parrilla. José Luis Sastre será el nuevo director de Hora 25, un movimiento que premia a uno de los periodistas con mayor proyección interna de la cadena. El programa nocturno, además, incorporará una importante novedad con la presencia de Esther Bazán, que asumirá el tramo informativo de 20:00 a 20:30 horas, reforzando así la apuesta de la SER por una mayor presencia femenina en los principales espacios informativos.
Las novedades tampoco terminan ahí. En los últimas días, también se ha anunciado el fichaje de Sara Canals -hasta ahora corresponsal de la emisora en Washington DC- como segunda voz del espacio matinal a partir del 31 de agosto, fecha en la que tanto Hoy por Hoy como Hora 25 arrancarán sus nuevas etapas.
Todo ello configura una de las mayores reestructuraciones de la SER en décadas. Oficialmente, desde PRISA se habla de una transformación destinada a conectar con nuevas audiencias y afrontar los retos del consumo digital. De hecho, la propia dirección ha vinculado estos cambios al plan estratégico presentado recientemente, que busca modernizar la oferta audiovisual y radiofónica del grupo.
Sin embargo, fuera del discurso corporativo son muchos quienes interpretan estos movimientos como la traducción práctica de un cambio de ciclo editorial. Las informaciones sobre nuevas directrices, la remodelación de las tertulias, las salidas de algunos de los rostros más identificados con la línea de los últimos años y la promoción de nuevos perfiles han alimentado la sensación de que la SER está escribiendo una página distinta de su historia.
Si algo demuestra este mercado de fichajes es que en la emisora ya no solo se decide quién se sienta delante del micrófono, sino también qué modelo de radio quiere construir PRISA para los próximos años. La renovación de las voces coincide con una etapa marcada por el debate sobre la línea editorial, la reorganización interna y una dirección decidida a imprimir su propio sello. Mientras la empresa defiende que se trata de una evolución necesaria para afrontar los retos del sector, las dudas sobre el alcance de esos cambios siguen presentes entre parte de la plantilla y del propio ecosistema mediático. Lo único indiscutible, por ahora, es que la emisora líder encara una temporada decisiva: la de comprobar si este nuevo reparto de nombres supone únicamente un relevo generacional o el comienzo de una SER distinta.
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