El prime time de la televisión pública madrileña dejó esta semana uno de los momentos más polémicos de la semana. Esta aparición suponía el broche final a una intensa ruta mediática que la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, había desplegado durante toda la jornada por diferentes radios y matinales. Por la noche, la dirigente popular participó en El Análisis: Diario de la noche, el programa de Antonio Naranjo en Telemadrid, en una entrevista centrada, una vez más, en las críticas al Gobierno de Pedro Sánchez. Sin embargo, la conversación terminó derivando hacia un terreno mucho más controvertido.
Uno de los momentos más comentados llegó durante la intervención de Mariló Montero. La tertuliana aseguró que existen teorías según las cuales Pedro Sánchez sería capaz de “inventarse cualquier cosa” para evitar convocar elecciones en 2027. Después fue un paso más allá y planteó incluso la posibilidad de que pudiera “fomentar catástrofes como otra pandemia”.
Esta no es, ni mucho menos, la primera vez que la comunicadora navarra protagoniza un momento televisivo de este calibre, arrastrando un largo historial de salidas de tono y teorías rocambolescas en pleno directo. Cabe recordar su polémica etapa al frente de La Mañana en TVE, donde llegó a reflexionar en voz alta sobre si el alma humana podía llegar a trasplantarse a través de la donación de órganos, una afirmación anticientífica que provocó la indignación inmediata de la Organización Nacional de Trasplantes. Tampoco se olvidan otras de sus "perlas" mediáticas, como cuando leyó una esquela escrita a la niña Asunta y preguntó en directo "quién era ese tal Q.E.P.D"., sus insólitas meteduras de pata geográficas confundiendo el Nilo con el Miño, o su tremenda falta de tacto en casos de sucesos. Ahora, en su faceta de analista política en Telemadrid, Montero traslada esa misma ligereza especulativa al terreno del debate institucional, soltando la disparatada teoría de una pandemia orquestada desde La Moncloa.
Las declaraciones sorprendieron por el tono y por el contexto en el que se produjeron. En un debate televisivo de una cadena pública, insinuar que un presidente del Gobierno podría provocar deliberadamente una crisis sanitaria mundial supone cruzar una línea especialmente delicada. En ese momento, muchos esperaban alguna rectificación o un intento de rebajar la tensión del debate.
Pero Ayuso no se desmarcó de lo dicho. La presidenta respondió: “El hecho de que simplemente nos lo planteemos, o se lo plantee tanta gente, nos dice hasta dónde hemos llegado”. Con esa frase evitó respaldar de forma directa la teoría, aunque sí dio por válido que se planteara públicamente como una posibilidad, convirtiendo un escenario de tintes conspiranoicos en un argumento más de desgaste político.
Aun así, todo este cóctel de alarmismo y conspiranoia no se tradujo en un éxito de audiencia. El espacio de Antonio Naranjo se tuvo que conformar con un discreto 6,9% de cuota de pantalla. La inmensa mayoría de los espectadores dio la espalda al ruido político y prefirió consumir opciones más ligeras y amables, otorgando mejores datos a formatos como First Dates, Cifras y Letras o La Revuelta, lo que evidencia una vez más la profunda desconexión del público madrileño con este tipo de contenidos en su cadena autonómica.
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