El juicio por la Operación Kitchen está poniendo de manifiesto una afección común entre los distintos ex altos cargos: la amnesia. Ni Mariano Rajoy ni Sáenz de Santamaría, Arenas o Pérez de los Cobos "saben" o "recuerdan". Por ello, el jefe de Tribunales de laSexta ha tirado de sorna para encontrar la "canción del verano" en la Audiencia Nacional.
"No recuerdo'. La canción del verano en la Audiencia Nacional", escribía Alfonso Pérez Medina en su perfil de X -anterior Twitter-. Días atrás, era Silvia Intxaurrondo la que señalaba esta "amnesia" entre los interrogados.
El pasado lunes, con una desmemoria absoluta, Sáenz de Santamaría aseguraba que "no le consta" que el CNI investigara ni a Bárcenas ni a Villarejo. Por ello, la presentadora de TVE recalcaba que "era portavoz del Gobierno entonces": "¿No hizo cuatro preguntas a su entorno? 'Chicos, comentadme un poquito para no cometer un error cuando yo responda a la prensa'. ¿No se interesó? Dice que no. ¿Cómo no se va a interesar? Si era portavoz del Gobierno entonces", decía sorprendida.
"Pero la cuestión es que ni Sáenz de Santamaría ni Arenas ni Rajoy estuvieron investigados, se imputó a María Dolores de Cospedal y se levantó la imputación. La cuestión es si el juez instructor García-Castellón perimetró la investigación hasta tal punto que sea imposible sacarla más allá del Ministerio del Interior", proseguía la comunicadora vasca.
Además, la periodista expresaba un aspecto que le está "llamando muchísimo la atención" en estas jornadas relacionadas con Kitchen que está acogiendo la Audiencia Nacional: "Dentro de las comparecencias de estos altos responsables políticos, por un lado, esta afección de amnesia que están reconociendo en sede judicial: no recuerdan, no les constaba, ni idea. Y eso que alguno era portavoz del Gobierno. Y, por otro lado, la actuación del fiscal, que ni tan siquiera tiene una cuestión para estos ex altos cargos políticos".
La amnesia invade la Audiencia Nacional
El juicio por la operación Kitchen está dejando una imagen cada vez más definida de la estrategia seguida por los principales exdirigentes del Partido Popular: una suerte de amnesia colectiva ante los hechos que se investigan. A medida que avanzan las sesiones en la Audiencia Nacional, las declaraciones de figuras clave como Mariano Rajoy, Soraya Sáenz de Santamaría, Javier Arenas o Diego Pérez de los Cobos han ido dibujando un patrón común basado en el “no recuerdo”, el “no me consta” y el desconocimiento absoluto de una trama que, según la Fiscalía, se diseñó desde las entrañas del Ministerio del Interior.
El caso más paradigmático ha sido el del propio Rajoy. El expresidente compareció con un discurso medido, plagado de negativas tajantes y lagunas de memoria en los puntos más sensibles. Negó cualquier implicación en la supuesta operación parapolicial y rechazó de plano las acusaciones sobre la destrucción de pruebas vinculadas a la caja B, calificándolas de “absolutamente falsas”. Su intervención dejó la sensación de un relato blindado, en el que todo lo relevante quedaba fuera de su conocimiento.
Una línea prácticamente idéntica siguió Soraya Sáenz de Santamaría. La exvicepresidenta, que tenía bajo su órbita organismos clave como el CNI, aseguró que “no tengo constancia de esa operación” y llegó a afirmar que todo lo relacionado con Kitchen lo conoció “a través de la prensa”. Su declaración, breve y basada en respuestas monosilábicas, estuvo marcada por constantes “no” y “no recuerdo”, evitando en todo momento cualquier vínculo con la trama o con decisiones adoptadas desde el Gobierno.
El mismo guion se repitió en el caso de Javier Arenas, quien también negó cualquier conocimiento de actividades irregulares o conversaciones comprometedoras. Tanto él como Sáenz de Santamaría “no se salen del guion” y sostienen que “no tengo constancia de esa operación”, una coincidencia que refuerza la idea de una estrategia común entre los antiguos dirigentes populares.
Por su parte, el coronel Diego Pérez de los Cobos, encargado de supervisar los fondos reservados en aquellos años, optó por una fórmula distinta pero con el mismo resultado: desvincularse de cualquier responsabilidad. Aseguró que nunca detectó irregularidades y que su función era meramente administrativa, llegando incluso a señalar que no recordaba si la operación Kitchen aparecía en los listados que gestionaba.
El resultado de todas estas comparecencias es un relato en el que nadie sabía nada, nadie recordaba nada y nadie asumía responsabilidad alguna sobre una operación que, según las investigaciones, movilizó recursos públicos, policías y fondos reservados para espiar a Luis Bárcenas. Frente a este muro de desconocimiento, testimonios como el del inspector Manuel Morocho han apuntado en sentido contrario, describiendo Kitchen como una operación ilegal dirigida desde el propio aparato del Estado.
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